Misión Malvinas: dos jóvenes desafiaron el frío extremo en una caminata para homenajear a los veteranos

Sociedad

Con 22 años y tras haber servido en el Ejército, Uriel y Lucas protagonizaron una travesía de más de 15 horas entre dos puntos emblemáticos de la provincia.

Una experiencia durante su paso por el Ejército Argentino terminó sembrando en Uriel Espinoza y Lucas Constancio una idea que tiempo después llevarían a la práctica. Los dos tienen 22 años, se formaron en actividades de montaña y comparten un fuerte vínculo con la causa Malvinas.

De esa combinación surgió Misión Malvinas, una iniciativa que los llevó a caminar durante toda una noche para unir Zapala y Cutral Co.

El desafío estuvo lejos de ser sencillo. Fueron cerca de 80 kilómetros por campo traviesa, más de 15 horas de marcha y temperaturas que llegaron a los -7 grados. A eso se sumaron el cansancio, el hambre, el agua nieve y una madrugada en plena estepa patagónica. Sin embargo, detrás del esfuerzo físico había un objetivo que para ellos era mucho más importante: rendir homenaje a los veteranos.

Uriel nació en Zapala y creció en Cutral Co. A los 18 años decidió incorporarse al Ejército Argentino y comenzó a desempeñarse en la Base de Apoyo Logístico como soldado de primera y cazador de montaña. Según explica, desde muy joven sintió una vocación y un “llamado de la patria” que terminó acercándolo a la carrera militar.

Lucas, por su parte, es oriundo de Cutral Co y su interés por el Ejército comenzó durante la infancia. Junto a su mamá acostumbraba a observar los desfiles y soñaba con ocupar algún día el lugar de los soldados que veía pasar. Finalmente ingresó a la fuerza, se especializó en actividades de montaña y fue destinado a San Martín de los Andes, donde también realizó cursos junto al Ejército de Chile.

Cómo nació Misión Malvinas

La primera idea de realizar la travesía apareció precisamente durante un entrenamiento militar en la cordillera. Mientras soportaban nieve, lluvia y temperaturas bajo cero, los jóvenes comenzaron a conversar sobre las condiciones que habían enfrentado los combatientes durante la Guerra de Malvinas.

La comparación inmediatamente los llevó a dimensionar la enorme distancia que existía entre aquella experiencia de entrenamiento y lo atravesado por los veteranos.

“Entendimos que no estábamos pasando ni un poco de lo que había vivido la gente de Malvinas ”, contó Uriel.

A partir de esa reflexión apareció el deseo de realizar una experiencia que, sin pretender equipararse con lo vivido durante la guerra, les permitiera rendir un homenaje desde su propia formación y poner a prueba algunos de los valores aprendidos en el Ejército.

Así nació Misión Malvinas

Para concretarla eligieron los días 5 y 6 de septiembre y trazaron un recorrido entre dos lugares especialmente significativos: el monumento al Soldado Argentino de Zapala y la plaza Soldado Jorge Águila de Cutral Co. La distancia estimada entre ambos puntos, siguiendo el trayecto que habían planificado por campo traviesa, era de aproximadamente 80 kilómetros.

Una bandera como símbolo de la travesía

Antes de comenzar a caminar, Uriel y Lucas sumaron un elemento que terminó dándole todavía más significado a la iniciativa. Se acercaron a veteranos de Malvinas de Zapala y les pidieron que firmaran una bandera.

La idea era cargarla durante los 80 kilómetros y entregarla al finalizar el recorrido a los veteranos de Cutral Co. De esta manera, la caminata no solo uniría físicamente ambas ciudades, sino que también serviría para trasladar un símbolo firmado por quienes habían combatido en las islas.

Con la bandera en sus manos, emprendieron la marcha

Durante el trayecto, el clima puso a prueba la preparación de ambos. En algunos momentos el termómetro descendió hasta los -7 grados y, cuando se encontraban cerca de la meseta de Cerro Bandera, comenzaron a atravesar agua nieve.

La historia de esas condiciones llegó posteriormente a oídos de los veteranos. Al enterarse de cómo habían realizado el recorrido, algunos no pudieron contener la emoción y definieron aquella jornada como “un día malvinense”.

Más de 15 horas caminando durante la noche

Completar la distancia les demandó entre 15 horas y media y 16 horas. Buena parte de ese tiempo transcurrió durante la noche y sin detenerse a descansar.

Con el correr de los kilómetros, el desafío dejó de depender únicamente de la preparación física. El sueño, las bajas temperaturas y el hambre comenzaron a afectar el ánimo de ambos.

Uno de los momentos más complejos apareció cerca del kilómetro 57. Eran aproximadamente las 4:30 de la madrugada y todavía quedaba una parte importante del recorrido. Después de tantas horas caminando, el cuerpo comenzaba a mostrar señales claras de agotamiento.

Incluso una cuestión cotidiana terminó convirtiéndose en motivo de tensión. Uriel y Lucas tuvieron una diferencia por la música que escuchaban mientras avanzaban y estuvieron cerca de 10 kilómetros molestos entre ellos.

La discusión, sin embargo, quedó atrás. Sabían que abandonar no estaba dentro de sus planes y decidieron concentrarse nuevamente en alcanzar Cutral Co.

"La misión se cumple o se cumple"

En ese momento apareció una de las enseñanzas que ambos aseguran haber incorporado durante su formación militar: una misión asumida debe completarse.

“Lo que nos marcó el Ejército es cumplir la misión a como dé lugar. Entonces dijimos: la misión se cumple o se cumple”, recordó Lucas.

Esa idea los acompañó durante los últimos kilómetros. En determinados tramos incluso comenzaron a correr para acelerar el paso y acercarse a la meta.

Finalmente consiguieron llegar a Cutral Co y completar el recorrido que habían iniciado horas antes en Zapala. Allí entregaron la bandera a los veteranos locales y dieron por cumplido el objetivo que había motivado toda la iniciativa.

La repercusión que no esperaban

Misión Malvinas había nacido como un proyecto personal entre dos jóvenes, sin expectativas de recibir premios ni reconocimientos. Sin embargo, después de completar la caminata, la historia comenzó a trascender las fronteras de ambas ciudades.

Autoridades de Zapala y Cutral Co acompañaron la iniciativa y Uriel y Lucas fueron reconocidos como ciudadanos destacados. Para ellos, aquello significó comprobar que el homenaje había conseguido involucrar a muchas más personas de las que imaginaron inicialmente.

“Nosotros no esperábamos nada. Es una iniciativa que nació de nosotros, sin pedir algo a cambio. Solamente fue decir: vamos a unir los puntos y rendir homenaje”, explicó Lucas.

La repercusión tampoco quedó limitada a Neuquén. Después de que se conociera la travesía, comenzaron a recibir mensajes desde Ecuador, Perú, Estados Unidos e Italia, además de argentinos que actualmente viven en diferentes lugares del mundo.

El vínculo de Uriel y Lucas con la causa Malvinas

Hay un dato que para ambos resulta especialmente simbólico. Uriel y Lucas tienen 22 años cada uno y, entre los dos, suman 44: exactamente los años transcurridos desde la Guerra de Malvinas.

Pertenecen a una generación que nació décadas después del conflicto, pero aseguran haber crecido escuchando su historia. Con el tiempo, su ingreso al Ejército profundizó ese vínculo y les permitió acercarse todavía más a los valores que ellos relacionan con quienes combatieron.

“Somos malvinenses desde muy chiquitos”, explicó Uriel.

Para los dos, mantener viva la memoria no debería limitarse únicamente a las actividades del 2 de abril. Ese pensamiento fue justamente uno de los motivos que los impulsó a concretar la caminata y demostrar que las nuevas generaciones también pueden involucrarse con la causa.

Aunque remarcan que ninguna experiencia que ellos realicen puede compararse con lo atravesado por los combatientes, consideran que su formación militar les permitió comprender de otra manera conceptos como el compañerismo, el sacrificio y el cumplimiento de una misión.

“Somos chicos jóvenes, pero el Ejército nos hizo hombres grandes”, aseguran.

El próximo sueño de Misión Malvinas

Los 80 kilómetros entre Zapala y Cutral Co podrían no ser la última travesía de Uriel y Lucas.

Después de terminar el recorrido comenzaron a imaginar un desafío mucho más ambicioso: viajar algún día a las Islas Malvinas y realizar allí una caminata durante un 2 de abril.

Por el momento no existe una fecha establecida ni una organización concreta detrás de ese proyecto. Se trata de una idea que apareció después de completar Misión Malvinas y que ambos esperan poder transformar en realidad en algún momento.

Mientras tanto, quieren que la experiencia que protagonizaron también sirva para acercar a otros jóvenes a la historia y mantener vigente el reconocimiento hacia los veteranos.

"Amen a nuestra tierra, a nuestros recursos. Amen nuestros símbolos patrios, nuestra familia. Tengan memoria de todo el sacrificio que vivieron nuestros antepasados para que vivamos en el mejor país del mundo", sostiene Uriel.

Lucas completa el mensaje con una frase que resume el sentido que ambos buscaron darle a la travesía: "Las Malvinas son argentinas, prohibido olvidar".

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