Mucama, el trabajo que más mujeres emplea

Sociedad

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Por NA



El 22 por ciento de las mujeres que trabajan obtienen sus ingresos realizando tareas domésticas, que es la actividad laboral más feminizada, pues constituyen el 95 por ciento de quienes se dedican a esta labor, y en su gran mayoría lo hacen en negro.


 


El empleo doméstico -en el que se desempeñan un millón de personas en todo el país- es donde hay mayor proporción de trabajo informal, ya que apenas el 23 por ciento está "blanqueado", pese a las campañas publicitarias que hubo para que los empleadores cumplan con los aportes previsionales.


 


Según datos recopilados por el Ministerio de Trabajo, esta actividad es precaria por varias razones, entre ellas que no es de tiempo completo, pues el 70 por ciento de las empleadas domésticas trabaja menos de 35 horas semanales.


 


Además, carecen de contrato laboral por tiempo indeterminado, y no están amparadas por la legislación vigente.


 


En un informe de la cartera laboral, se señaló que "mientras en el resto de las actividades ocupacionales el trabajo en negro se incrementó notablemente en las últimas décadas en virtud de la desocupación, en la actividad doméstica esto se dio de la misma manera históricamente".


 


A tal punto esto es así, que se estima que el 50 por ciento del total de trabajadoras en negro se desempeña en el servicio doméstico.


 


Respecto de su origen, actualmente el 40 por ciento de las trabajadoras del servicio doméstico es migrante, ya que el 28 por ciento proviene de otra provincia y el 12 por ciento llegó de otros países, tasas que duplican lo observado para el resto de las asalariadas.


 


Según el Ministerio de Trabajo, gran parte de las domésticas son jefas de hogar, en un porcentaje mucho mayor que para el resto de las asalariadas.


 


En lo relativo a la edad, la mayor parte de las domésticas tiene entre 30 y 50 años, y en materia de educación el 63 por ciento completó la escolaridad primaria o tiene formación secundaria incompleta, y el 20 posee instrucción secundaria completa y hasta universitaria.


 


De acuerdo con los últimos datos de la Encuesta Permanente de Hogares, el sector ocupa un millón de trabajadores, de los cuales sólo 233 mil se encuentran registrados, mientras que el resto (76,7%) sigue manteniendo la informalidad.


 


Si bien el índice de informalidad resulta sumamente elevado, cabe destacar que en diciembre de 2005 la Anses tenía registrado en el sistema solamente 54 mil trabajadores, por lo que en ese entonces el trabajo no registrado en el sector superaba el 94 por ciento.


 


Con relación a las formas de contratación, existe una modalidad sin retiro, antiguamente llamada "cama adentro", que es la originaria del empleo doméstico. Históricamente cumplían su trabajo a cambio de casa y comida, y con el tiempo se asignaron pagos que se regularon en virtud de la oferta y la demanda.


 


Esta forma de trabajo interfiere en la vida de esos trabajadores, porque se alejan de su familia de origen, de sus amigos y afectos en general, y muchas veces también de sus pautas culturales, hábitos y creencias.


 


Hoy el trabajo sin retiro es poco significativo en la mayoría de las provincias, y solo tiene alguna relevancia en el NOA, mientras que ha crecido las modalidades "con retiro", en la cual la empleada trabaja algunas horas en casa de un solo empleador, por un pago que suele ser mensual.


 


Esto tiene como ventaja preservar la vida privada de las trabajadoras y suele ser preferida por ellas a pesar de las largas horas de viaje que generalmente deben recorrer desde su lugar de residencia al trabajo.


 

Lo que caracteriza actualmente esta ocupación es la duración reducida de la jornada laboral, tanto en términos de horas como de días trabajados, y el alto porcentaje de trabajadoras que demanda empleo indica que la jornada reducida es mayoritariamente no voluntaria y producto de restricciones al acceso a una ocupación plena.

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