Nuevas terapias de meditación

Sociedad

* La práctica de los 5 ritmos es una experiencia de meditación en movimiento que hace furor en EE.UU y comenzó a difundirse en la Argentina.
* El objetivo es "callar" los ruidos de la mente, y así liberar el cuerpo sin inhibición.
* minutouno hizo la prueba y te cuenta los beneficios.

Llegó el momento de limpiar la casa. Recorrer las habitaciones y cambiar las cosas de lugar. Se trata de ir espacio por espacio y barrer el polvo, y no justamente debajo de la alfombra. 

“Te permite vivir presente en cada parte de tu cuerpo, te habitás entera. Pasas por el living, los rincones, el techo. Así vas recorriendo tu casa, o sea, tu cuerpo, del codo hasta el meñique”, así explica Kelly Satz, profesora de la práctica de los 5 ritmos, de que se trata esta experiencia. Pero mejor, pasen y vean.  

La disciplina, creada por la “chamana urbana“ Gabrielle Roth, es una meditación en movimiento. Así en medio de catarsis y diversión, a través del baile se logra parar la mente. “Donde aquietas tu mente, el cuerpo se mueve y la sanación de una persona acontece por sí misma”, explica Satz, que junto a Marisa Cheb Terrab son las únicas maestras en Latinoamérica autorizadas por la creadora para la enseñanza de esta práctica.

    Permite "callar" los ruidos de la mente, y liberar el cuerpo sin inhibición

Los 5 ritmos son: fluido, staccato, caos, lírico y quietud, y en lugar de haber pasos a seguir, cada uno de ellos se convierte en energía que permite a la persona encontrar su propia expresión y coreografía, y así liberar el cuerpo y la imaginación. "Cuando yo pongo mi cuerpo en movimiento es el camino más rápido para bajar los ruidos de la cabeza, así la mente vive en todo el cuerpo. Por ahí la mente hace ruido y te dice una cosa, el corazón siente otra, hacés una tercera y decís una cuarta. Lo que logra aquietándola es alienarla con el corazón, con la palabra y la acción", explicó Kelly a minutouno.com

Todos juegan

Un señor de 60 años que salta enérgicamente, 3 adolescentes extranjeros con camisas manga larga (¿no habrán percibido los 30 grados ambiente?), chicas y señoras de 20, 30, 40, 50 y más. Es simple, la palabra límites no existe en esta danza curativa, de aquí que se explique el crisol de los más de cincuenta participantes de la clase.

Te transforma, te regenera la energía, te suelta y provoca mucha alegría”, explicó a minutouno.com Verónica (35), una músico-terapeuta que concurre desde hace dos años.

Así, entre pies descalzos y el sudor autorizado (se lo considera una “plegaria”), las personas interactúan, improvisan ritmos (no hay coreografías), se ponen antifaces, y gritan. El objetivo es, además de liberar la mente, pasar por una etapa de “Caos”, dejando que el cerebro estalle y se filtre por cada poro. Durante las casi 3 horas que dura esta experiencia se puede jugar con el cuerpo propio y el ajeno, gritar, reir o llorar. O sea, lo que se te da la gana.

La clase de 2 horas y media cuesta $20    

Mientras. Kelly, micrófono en mano, guía y alienta a dejarse llevar a lo largo del amplísimo salón, con luces bajas y santuario “creativo”.

Los 5 ritmos se dictan en la escuela Diuca, donde se pueden tomar clases individuales ($20) o 4 mensuales ($60). También hay grupos especiales para los que quieran mayor intensidad.

Una práctica que de tan libre, extraña y sin formato es difícil de describir. Por eso, por si esta nota no te alcanzó, comunicate con Kelly y vivila en huesos propios. Que la primera clase, invita la casa.

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