Parejas discordantes, cuando uno de los dos tiene HIV

Sociedad

* minutouno.com te cuenta el caso de un matrimonio al que la enfermedad sorprendió después 20 años de casados. Las luchas, los hijos, los cuidados y la visión de dos especialistas.


  • Se trata de parejas donde uno de los dos miembros es portador de HIV, y el otro no.
  • minutouno.com te cuenta el caso de un matrimonio al que la enfermedad sorprendió después 20 años de casados. La luchas, los hijos, los cuidados y la visión de dos especialistas.

Marcela y Fernando se conocieron hace muchos años, cuando ella era tan sólo una adolescente y el apenas cruzaba los 20. Planificaron una vida juntos, por eso, cuando ella tenía tan sólo 18 se casaron.

Ya con dos hijitas, el matrimonio se enteró que iban a ser padres por tercera vez. Pero esta vez algo falló y a los 26 años Marcela perdió a su bebita de tan sólo unos días a raíz de una infección hospitalaria. Dos años después y ante una nueva posibilidad de ser madre, los médicos le recomendaron realizarse estudios complejos para evitar cualquier otra complicación, aunque nunca imaginó lo que llegaría.

Me diagnosticaron HIV”, comenta Marcela a minutouno.com y recuerda la desesperación vivida en aquella consulta con el obstetra. “Estaba sola, me agarró una crisis de nervios y me descompuse. Estaba muy enojada por eso cuando llegó mi marido lo empecé a golpear porque pensé que el había tenido una aventura y me había contagiado”.

El caso de este matrimonio es lo que en la jerga médica se conoce como parejas discordantes. “Se trata de relaciones donde uno de los dos miembros es HIV positivo y el otro no, a diferencia de las concordantes donde los dos son portadores”, explica la médica infectóloga Gabriela Bugarin que se especializa en este tipo de casos desde la Fundación Helios.

La crisis  

Marcela echó a su esposo de su casa, y estuvieron separados hasta que el se hizo un estudio que mostró que no era portador. Fernando es colectivero, profesión que siempre generó las sospechas de su esposa considerando el horario nocturno y el estar en contacto permanente con mujeres.

“Yo no sabía qué hacer, estaba seguro que no había hecho nada y a la vez preocupado por saber que le iba a pasar porque en aquel momento no había tanta información”, confiesa Fernando que nunca pensó en separarse.


 


Durante el embarazo, Marcela llegó a tomar 23 pastillas por día para evitar contagiar a su bebé, que nació sana y por parto normal    

Juntos enfrentaron el duro trance y extremaron los cuidados. Empezaron a usar preservativos –algo que no habían hecho en tantos años de pareja- y Marcela logró sobrellevar su embarazo, dando a luz a su tercera hija que nació sana y por parto normal.

“Las mujeres que hoy conviven con HIV pueden tener un bebé sabiendo que se puede evitar la transmisión de madre a hijo, solo está contraindicado amamantar, pero en todo lo demás pueden hacer una vida normal como mamás”, entiende la Dra. Rosa Bologna, coordinadora del Área de Investigaciones de Helios Salud y especialista en Infectología Pediátrica.

Por su parte, y en cuanto a la pareja, su colega Bugarin sostuvo que el 80% de los portadores está en tratamiento, sin embargo, no es necesario que la pareja reciba medicación. Solamente en caso de accidente, se deben someter ambos a un tratamiento”. La especialista también alertó que no existe el riesgo de contagio en el andar cotidiano y que sólo debe evitarse compartir utensillos como cepillos de diente o maquinitas de afeitar ya que rozan áreas donde pueden provocarse sangrados.

Sin embargo, es inevitable que en la cama surjan los temores. “El me dijo que se quería quedar, pero a mi me daba miedo contagiarlo y no quería que me toque. Pensaba que yo me iba a morir y el tenía que estar bien para poder hacerse cargo de nuestras hijas”. El apoyo de Fernando fue incondicional. “A mi me gusta cuidarla y la apoyé incondicionalmente, siempre le digo que yo voy a fallecer antes que ella”.

Muchos años más tarde, y luego de exhaustivos exámenes se pudo detectar que el foco de contagio, fue durante una transfusión de sangre que Marcela recibió luego de una hemorragia. Enterada de esto, el matrimonio decidió no iniciar una demanda para concentrar su energía en vida familiar.

Llevan 21 años juntos, 3 hijas y un amor que no claudica ya que, como asegura Fernando, “yo quiero estar con ella toda la vida y la voy a seguir a donde vaya”.

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