Parejas mixtas, una oportunidad para acercarse a la diversidad

Sociedad

* Cada vez se observan más relaciones en que uno de los miembros es católico y el otro judío, y si bien la mayoría de las familias lo toma como algo natural, aún existen prejuicios de ambos lados.
* La educación religiosa y académica de los hijos no es un tema menor para estas parejas que normalmente deciden enviarlos a colegios laicos.
* minutouno.com entrevistó a religiosos y varias parejas mixtas que cuentan sus historias.

Décadas atrás la mayoría de las familias católicas y judías se hubieran opuesto a que sus hijos formalizaran un noviazgo y hasta decidieran construir una famila con alguna persona que no fuera de su religión. Sin embargo, en los últimos años los parejas mixtas son tomadas con mucha naturalidad por integrantes de ambos credos, que lo viven como una apertura hacia el conocimiento de la diversidad y el pluralismo.


 


Un estudio poblacional sobre la comunidad judía en la Ciudad de Buenos Aires y Gran Buenos Aires que realizó en 2004 Meidá (Centro de Estudios para las Comunidades Judías Latinoamericana) mediante una encuesta de 30.000 hogares, determinó que el 57% de los matrimonios son endogámicos (representado por dos personas que, en este caso, se autodefinen como judíos) y el 43% restante son exogámicos, es decir, un miembro de la pareja no tienen ningún tipo de ascendencia judía.



"Lo importante es que Dios es el mismo para ambas religiones y queremos que los chicos no sean agnósticos", dijo Cecilia Murúa que es católica, está casada con un hombre judío con quien tiene dos hijos.


    


Estas cifras no están para nada lejanas con lo que ocurre en otros países donde la presencia judía es muy fuerte, como por ejemplo, los Estados Unidos, donde según un relevamiento del año 2001 el 47% de la población judía contrajo enlace con personas católicas.

“Es una realidad íntimamente ligada con algo de la modernidad que hay que defender que es la apertura y el pluralismo para todos”, dijo a minutouno.com el rabino Baruj Plavnick que forma parte del consejo directivo de SHAAR, un programa dedicado a trabajar con parejas interconfesionales o interculturales.

¿Cómo son recibidas estas parejas por sus familias?

Plavnick comentó en los últimos 30 años notó un cambio muy importante en cuanto a la recepción de este tipo de parejas, aunque aclaró que hay sectores de la comunidad judía que ven esta posibilidad como un peligro de extinción –teniendo en cuenta la minoría que representa en el país- y se  vive con diferentes grados de dificultad.

“Yo trato de explicarles que no hay que ver ese casamiento como una amenaza sino como una oportunidad para el judaísmo de tener más aliados. Hay abuelos, tíos, primos de esas familias católicas que son simpatizantes y amigos del pueblo judío”, dijo.


 


En opinión del cura párroco Boris Turel, la familia cristiana no presenta obstáculos y reciben de buena manera a la persona judía: "No tenemos diferencias porque todo hombre es mi hermano y estamos abiertos a todas las culturas y religiones", dijo.



Karina Henkin (27) es judía y Fernando Rossi (29) católico. Desde hace casi cinco años están en pareja y hace dos que conviven. “Nuestras padres lo tomaron bien porque ninguna de las dos familias es muy practicante de la religión y cada uno fue muy bien recibido por la familia del otro”, expresó Karina, quien añadió que “nos reunimos para festejar las celebraciones católicas y judías por el sólo hecho de juntarnos con la familia”.



"Según la ley judía, la religión se hereda por el vientre materno. Si la madre es judía su hijo será judío sin importar la religión del padre.


    


Al principio no les fue fácil a los padres de Alejandro (23) cuando se enteraron que su hijo se había puesto de novio con Silvina (23) que no era judía, pero lo tomaron con un poco más de calma porque su hija mayor ya se había casado con un muchacho católico.

“No fue lo que más les gustó porque hubieran querido cumplir con el sueño de vernos a mi o mi hermana entrando a un templo ante un supuesto casamiento. Ellos me mandaron a una escuela primaria judía, hice mi bar-mitzvá y ellos lo pudieron tomar como una frustración”, dijo Alejandro. “Mis viejos querían lo mejor para mi y estuvieron de mi lado. Quisieron conocerla y por suerte les cayó bárbaro de entrada porque Sil es divina”, agregó.

Sobre este tipo de situaciones en la que los padres judíos pueden sentir que su proyección personal –ver a sus hijos como la continuidad de si mismos- se va a truncar si uno de sus hijos se casa con un católico, el rabino dijo que “a esos padres yo les digo que piensen en sus nietos que van a reconocer su origen si sus hijos se ocupan de ello”.  Los judíos no podemos pensar que la defensa de la identidad pasa por ser sectarios, es una locura”, dijo Plavnick.

Plavnick coincidió con Turel en cuanto a que por lo general las familias católicas aceptan que sus hijos se pongan de novios con personas no judías y en su opinión se debe a que valoran al judío por su solidaridad comunitaria y el ímpetu por el progreso. Pero por otra parte aclaró que existen ciertos prejuicios antisemitas que son descubiertos por los cristianos cuando sus hijos salen con una persona judía.

“Ellos me conocieron sin saber que era judío y cuando se enteraron le empezaron a decir a mi novia que no querían eso para ella y le decían que tenían una bronca especial con los judíos”, comentó Bryan sobre la reacción que tuvieron los padres de Jéssica, su novia católica.



"No tenemos diferencias porque todo hombre es mi hermano y estamos abiertos a todas las culturas y religiones", dijo el cura Boris Turel.


    


Con el tiempo Bryan se enteró que el abuelo paterno de su pareja le había inculcado ese odio hacia el judaísmo a su padre que se crió con estos pensamientos. La discriminación que padecía de su suegro hacía que nunca pudiera entrar a la casa de su novia para compartir una cena, una charla o simplemente para acompañarla luego de una salida.

“Un día hablé con el padre para aclarar la situación porque no quería verla sufrir a mi novia y me confesó que era nazi, pero no se si eso era cierto o era más para molestarme a mi”, dijo Bryan, que hace unos meses se fue a vivir con Jessica y alguna vez recibió la visita de sus suegros como para ir acercando un poco la distancia.

¿Qué pasa con la educación de los hijos?

Con respecto a este tema no menor, el rabino Plavnick expresó que son cuestiones existenciales y que hace falta una preocupación seria para resolver el tema de una manera particular pero profunda. “Las soluciones pueden ser tomadas a través de una reflexión sincera, comprometida, pero son personales. En este momento no hay un camino a seguir y probablemente no lo haya en el futuro. Yo creo en la multiplicidad de caminos”, alegó.



"No fue lo que más les gustó a mis viejos porque ellos hubieran querido cumplir el sueño de verme entrar a un templo el día de mi casamiento. Pero estuvieron a mi lado, quisieron conocerla y les cayó bárbaro", expresó Bryan que es judío y sale con una chica católica.


    


Según la Halajá, la ley judía, la religión se hereda del vientre materno. Por lo tanto, si la mamá es judía sus hijos serán judíos, sin importar la religión de su padre.

Cecilia Murúa y Carlos Garber conforman un matrimonio mixto y tienen dos hijos: Bárbara (13) y Thomás (10). No fueron criados bajo ninguna religión específica pero en su casa festejan y les enseñan tanto las costumbres y festividades católicas como judías, incluso ella aprendió a cocinar la típica comida judía para homenajear a su marido.

“Los chicos me acompañan cuando voy a misa y también van a la sinagoga con mi esposo, y muchas veces concurrimos los cuatro a ambos lugares. Lo importante es que Dios es el mismo para ambas religiones y queremos que los chicos no sean agnósticos para que tengan algo en que aferrarse y es por eso que tienen las dos puertas abiertas”, contó Cecila.

Tanto ella como Carlos les enseñan a Barbi y Tomi  que tienen que tener respeto por todas las religiones y que no deben discriminar.  “El día de mañana ellos podrán o no inclinarse por una de las dos religiones. Por el momento ellos se colocan en el rol de observadores de lo que sucede”, alegó Cecilia.



"Los judíos no podemos pensar que la defensa de la identidad pasa por ser sectarios. Es una locura", dijo el rabino Plavnick.


    


 


El cura católico explicó que en los casos en que estas parejas se casan por Iglesia, la parte judía se compromete a respetar la religión de su cónyuge y a no oponerse a la educación cristiana de los hijos.



En el caso de la pareja que forman Karina Henkin y Fernando Rossi tuvieron hace seis meses a Micaela y si bien consideraron que es demasiado prematuro para tener resuelto cómo la van a educar, piensan enviarla a un colegio con educación laica. “Seguro que no la vamos a mandar a un colegio religioso”, aseguró Karina, y agregó que no viven este tema como un conflicto.

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