Paseadores de perros en la ciudad: los dueños de la vereda

Sociedad

*A pesar de que la legislación lo prohíbe, los paseadores llevan hasta el doble de perros que los permitidos, los atan a rejas y árboles y los sacan sin bozal.
*minutouno.com recorrió plazas y parques y descubrió numerosas irregularidades que no son controladas, ni penadas.
*Vecinos, paseadores, legisladores y asociaciones protectoras de animales opinan sobre este problema y sus posibles soluciones

Ya se convirtieron en típicas postales porteñas, paseadores de perros haciendo malabares con más de una decena de canes por las calles, veredas sucias, plazas copadas y controles ausentes.

Por esto, las quejas de los vecinos no dejan de ascender y minutouno.com realizó una recorrida por distintas plazas y parques porteños para recolectar opiniones de los protagonistas de estos cruces.

Muchas asociaciones protectoras de animales critican a los paseadores a los que llaman “sacadores” ya que en lugar de hacer caminar a los perros, los atan en las plazas públicas.

“Dejan caca en todas las veredas, es peligroso para los chicos porque se pueden infectar o los pueden morder y dejan un olor en la plaza que es increíble”, dijo Daniel (47) que vive frente a la plaza Las Heras. Cuando escucha la conversación, Juan Carlos (48) se acerca y agrega: “A mi lo que me molesta es que se sienten los dueños de la vereda y vienen con más de diez perros y te hacen bajar a la calle”.

La legislación sobre el tema es clara. Los paseadores pueden llevar un máximo de ocho perros, todos deben utilizar el bozal y correa, y es obligatorio recoger los excrementos de los animales. “En ningún caso podrán permanecer atados a árboles, monumentos”, y a esto se agrega las rejas según la modificación de la ordenanza 41.831. Las multas por infracciones van de 50 a 200 pesos.

“Se sabe que los paseadores no cumplen las normativas pero hay una falta de controles porque se carece de una fuerza de seguridad propia. Esto significa que la gente infringe las normas pero se carece de la posibilidad de hacerlas cumplir”, indicó a minutouno.com el presidente de la comisión de  Ecología de la Legislatura, Juan Manuel Velasco.

Muchas asociaciones protectoras de animales critican a los paseadores a los que llaman “sacadores” ya que en lugar de hacer caminar a los perros, los atan en las plazas públicas.

Laura, una agente de la Guardia Urbana que circula en el parque Centenario, dice que es difícil hablar con algunas paseadores y “principalmente hacerles entender que levanten los desprecios producidos por los animales” y agrega “no tenemos orden de multar a nadie”, a pesar de que a metros de ella decenas de perros permanecen atados.

Los paseadores pueden llevar un máximo de ocho perros, todos deben utilizar el bozal y correa, y es obligatorio recoger los excrementos de los animales.    

Para evitar esta situación existen caniles en donde se puede soltar a los perros. Allí Diana (33) soltó a los 17 perros que saca cada mañana. Ella no está inscripta en el registro de paseadores pero ejerce el oficio hace 11 años y con él mantiene a su familia.

“Yo llevo mi bolsita y pala a todos lados pero hay muchos que no lo hacen. El problema es que el Gobierno te amenaza con la multa pero no te brinda soluciones, ya que faltan caniles y los que hay deberían ser mejorados”, justificó.

Mientras tanto en el parque Las Heras el paseador Gabriel (33) se queja “porque los del Gobierno siempre algo encuentran, no podés tener todos los perros con bozal además de que no te alcanza si tenés que pasear sólo ocho”, se defiende.

La tarifa que cobran es de 120 pesos por mes por pasear cada perro de lunes a sábado alrededor de cuatro horas por día, contando ocho perros cobrarían 960 pesos por mes por cuatro horas, pero trabajando ocho horas diarias la cuenta da 1920 pesos.

Los paseadores deben registrarse y exhibir la credencial, pero ninguno lo hace ya que es la única forma que tienen de multarlos. “A mi me mandaron una boleta de 200 pesos que no pienso pagar, pero ahora tomé la actitud de decir cualquier nombre si se acerca un inspector”, admite Gabriel.

“Se sabe que los paseadores no cumplen las normativas pero hay una falta de controles porque se carece de una fuerza de seguridad propia".    

El legislador Velasco explica “es una locura que se multe sólo a quien está registrado,  en tal caso habría que retirarle los animales a quienes no están en el registro porque están realizando una actividad ilegal”.

La nueva regulación en la que se trabaja implementará un curso, que tendrá en cuenta el nivel de experiencia del paseador y se quitarán algunos requisitos como la utilización de bozal en los perros inofensivos. Pero se sigue chocando con la falta de una entidad que controle aquello que fue reglamentado.

Mientras tanto, los vecinos siguen sorteando los excrementos de los animales y zigzagueando entre paseadores abarrotados de animales. Y otra vez los porteños, a cara de perro.

Dejá tu comentario