Patear el tablero: vocación versus mandatos familiares

Sociedad

*Muchos padres aspiran a que sus hijos desarrollen alguna vocación artística. Sin embargo, cuando llega la adultez también son muchos los que prefieren que sus hijos “trabajen” y dejen de hacer dibujitos.
*Pese a eso, un gran número de adolescentes hace oídos sordos a los mandatos familiares y sigue su espíritu rebelde.

Muchos son los padres que estimulan a sus hijos mientras que transitan la infancia a que desarrollen alguna potencialidad artística. Sin embargo, cuando la juventud golpea la puerta de sus hijos y tienen que salir al mundo, son ellos mismos -los que años atrás profundizaron una vocación- los que muchas veces acuñan la frase “larga el pincel y ponete a laburar”. Pese a eso, muchos hicieron caso omiso a los mandatos y siguieron sus instintos.

Pero ese momento suele representar un problema de difícil solución en el que se mezclan las voces de la vocación con las de la familia. En estas ultimas, suele jugar un papel importante la situación económica y la tradición familiar. Pero fundamentalmente el miedo de los progenitores acerca del futuro de sus hijos.

Marcos Mosteiro (22) es uno de los tantos casos que quedó preso de la rutina de oficina: “A mi me tira el arte. Me hubiera gustado estudiar cine pero hubo mucho miedo propio y la situación familiar tampoco lo permitía. Cine es caro y es difícil vivir de eso. Y mi viejo si bien no me prohibió estudiarlo me aconsejó fuertemente para que no lo hiciera. Ahora estudio periodismo y en vez de escribir un guión escribo un cable”, contó con sarcasmo Marcos que trabaja en una obra social atendiendo al público.

“Cuando era chiquita causaba admiración cada vez que me veían dibujar. Pero lo primero que me decían era que 'que linda la nena va a ser arquitecta'. Nunca un 'va a ser  artísta' como lo que yo quería. Siempre tiraban alguna carrera más redituable y más anclada  a la tierra”, recordó con desilusión Gabriela Carabetta (20).

Los años pasaron y llegó el Polimodal y, como tantas otras chicas, Gabriela eligió estudiar arte: “Mi viejo no le dio importancia pensó que era una etapa. Cuando se dio cuenta que la cosa perfilaba seria, tomó cartas en el asunto. Se la pasaba diciéndome que no iba a ver un mango, que cuándo iba a vender un cuadro y que iba a terminar como guía de museos”.

Para la psicóloga especialista en adolescentes Natalia Suarez, lo sano es elegir el camino que uno quiere más allá de si se equivoca o no: “Lo positivo es estudiar lo que uno siente. Mandatos familiares, presiones económicas y miedos va a haber siempre. Está en uno el saberse correr de ese lugar. De lo contrario, nace una frustración que se va a ver reflejada en la baja autoestima, la infelicidad, la incapacidad de disfrutar y el no tener confianza en uno mismo”.

Así, Gabriela terminó el Polimodal y entró a trabajar en un local ubicado en una zona de auge turístico en el cual ganaba bien pero no la satisfacía. “Laburaba 10 horas por día, ganaba buena plata pero me frustraba eso. Así que a los tres meses renuncié y me anoté en Bellas Artes”, describió Gabriela su experiencia laboral. Pero patear el tablero no fue gratuito.

“Mi viejo se enojó. No le gustó nada. Un día me agarró y me calculó en frente mío la cantidad de plata que iba a ganar y la capacidad de ahorro que iba a tener si trabajaba todo el año en el local. Me lo quiso vender como la mejor opción de vida”, manifestó Gabriela. 

Para Suarez “si los padres expresan abiertamente su oposición a la elección de sus hijos es más sencillo para el chico responder y poder entablar una conversación. Por el contrario, si los padres disfrazan su postura poniéndola en una categoría de pedido los chicos van a sentirse angustiados por no querer lastimar a los padres y posiblemente terminen complaciéndolos para no desilusionarlos”.

Cuando la hemorragia artística impulsa a patear el tablero

Hay quienes no pueden acallar su vocación y no se imaginan cumpliendo horarios de oficina, usando una corbata y viviendo a todo ritmo de la mano del estrés.

Evelyn Sisi (22)  es una de los tantos que no pudo apaciguar a su espíritu rebelde y optó por hacer oídos sordos y dedicarse a lo que su vocación le dictaba para hoy ser una  floreciente artista.

“Creían que el arte para mi era un pasatiempo entonces me apoyaron. Pero cuando les dije que quería estudiar eso y vivir de eso me retiraron el apoyo. No creían en la pintura. Querían que estudie algo más real. De hecho me habían dado un departamento de la familia en desuso. Yo lo arreglé todo: luz, pintura… todo. Me gasté un montón de plata. Y apenas les conté mi decisión me lo pidieron de vuelta”, contó Evelyn.

Una vez que ya no se pudo contra la voz interior, sus padres tiraron la toalla y lo aceptaron. Sin embargo, la condición era que la carrera sea universitaria. Pero tampoco en eso coincidieron padres e hija. “La facultad era chata, no era el nivel que yo necesitaba. Aprendí mucho más yendo a cursos con reconocidos y experimentados artistas que en el tiempo en que estuve en la universidad. Pero eso costó el enojo de mis padres. Ahora soy independiente y vivo de lo que gano”, afirmó Evelyn.


 


Por su parte Antonella (23) buscó satisfacer sus deseos artísticos y al mismo tiempo conformar a sus padres : “Estudio Comunicación Social aunque cada vez me siento menos atraída. Pero es una carrera universitaria y es lo que  me da seguridad y mi familia también. Por otro lado, estudio fotografía que es lo que realmente me gusta y  quiero perfeccionarme”, contó esta estudiante de 24 horas que además trabaja gran parte del día para aportar a su casa.


 


Francisco (20) es otro que siguió su destino. Pero contrariamente a los demás, sus padres no se mostraron tan reticentes a su decisión: "Desde chico yo quise actuar y mis viejos me apoyaron. Cuando terminé el Polimodal me dijeron que buscara algo aparte como para aportar un poco a la economía familiar porque no me veían muy firme. Sin embargo, me fue bastante bien y no tuve que escuchar reproches ni nada. Pero cuando me agarra la época de escasez por ahí salta algún comentario", contó el incipiente actor y modelo publicitario.


 


 

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