El estilo de vida swinger nació a mediados de los 50 en Filipinas, cuando los soldados estadounidenses mataban el tiempo en bases fuera de su país. Algunos militares –junto a otras mujeres, que no siempre eran sus esposas- inventaron un juego que consistía en poner dentro de un sombrero las llaves de sus habitacionesy, azar mediante, intercambiaban sus parejas. De ahí que la cerradura y las llaves formen parte de la simbología del movimiento
Daniel Bracamonte, editor de la revista swinger Entrenos –que fue la primera de Sudamérica y edita 10.000 ejemplares mensuales- entiende que el origen de esta corriente sexual se corresponde con un fenómeno sociológico: la emancipación de la mujer y el reconocimiento de sus derechos.
“A la Argentina llegó hace 30 años por iniciativa de un grupo de hombres de clase alta que habían conocido el “Club de París”, la meca del swinger europeo”, detalló Bracamonte a minutouno.com. Los primeros encuentros fueron en el Delta del Tigre pero con acceso restringido.
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Para el psicólogo y sexólogo Norberto Litvinoff hay un concepto que permite entender la filosofía swinger: “No creen en la propiedad privada de la pareja, es decir, no se sienten dueños del cuerpo del otro y por eso se pueden permitir buscar otras fuentes de placer”.
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Cansada de las presiones sociales que padecen las mujeres divorciadas, Gabriela encontró la solución a su vida sexual en un club swinger: “La paso bien, no me expongo a enfermedades y evito compromisos afectivos”, explicó. “Es ideal cuando no tenés tiempo ni ganas de tener una pareja, pero disfrutás del sexo. Yo no quiero ni novios ni amantes o salir con un desconocido que se puede volver agresivo y no me garantiza que la voy a pasar bien”, detalló a minutouno.com
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El diálogo es un factor determinante en las parejas swingers. Litvinoff explica el motivo: “Forman parte de un comunismo sexual y para sostenerlo se necesita un diálogo constante porque la práctica puede detonar ciertos celos y reproches inevitables”. Rubén, el dueño de Class, el boliche swinger, amplia esta idea: " A mi no me importa que mi esposa tenga relaciones sexuales con otros la única condición es que después me cuente con detalles". Palabras claras, y todos contentos.
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