Plato del día: ñoquis para todos
* Como todos los días 29, muchas personas preparan esta tradicional pasta y depositan dinero debajo del plato con la esperanza de que multiplique su suerte.
* minutouno.com rastreó el origen del término y el paradojal uso de la acepción para referirse a los empleados que no trabajan y a funcionarios corruptos.
Cuando quisimos rastrear la historia de los ñoquis no pudimos dejar de pensar los usos y términos comodines (con doble sentido) cuya significación se da vuelta igual que una tortilla. En esta línea nuestro país se ha transformado en un sartén de la glosa, donde términos nacidos simples y amigables muestran una cara fría y molesta. Arbolito, busca, cabecita, chorro, corralito, piquete, zurdo, hincha son algunos de los casos donde, mágicamente, hay plena hegemonía del giro inventado por sobre el sentido real.
Para la chef Jimena Monteverde la historia es más lejana. “Se remonta a la edad media cuando hubo problema con la harina con la que se hacían las pastas. Así la papa sirvió de reemplazo”, comentó a minutouno.com la cocinera que se luce en “La mañana del nueve”.
Religión, hambre y plata, extraño combo. “El dinero se dejaba con la esperanza de que mejorara el trabajo y las cosechas el mes siguiente”, detalló Monteverde. En los pueblitos italianos se hacían comunitariamente y la tradición aseguraba que poner dinero debajo del plato premiaba con suerte por 30 días seguidos. Claro que están quienes lo hacen por automatismo o bien desconfían de la supuesta “multiplicación monetaria”.
La cocinera Ana María Bas está en la vereda de los escépticos. “Yo no lo hago pero tengo mis reservas y no lo cuestiono porque respeto a quien cree y más aún cuando hay de por medio esperanzas de trabajo o falta de alimento”, comentó. Su colega Maria Isabel Salomón, una psicóloga que desde hace más de 10 años se dedica a dictar cursos de cocina en su escuela llamada Bizcochos Calientes. “Es un misterio, forma parte de las costumbres que tenemos incorporadas sin cuestionarlas”.
Para Cecilia Fasardi, directora de la Escuela Argentina de Cocineritos “es una superstición y de hecho se puede moldear más allá de dinero. O sea que puede representar muchas cosas que representen las necesidades de cada uno, por eso está bueno darle un simbolismo propio según las necesidades y que cada uno lo deposite y vuelque para su necesidad”.
Palabras van, palabras vienen
Claro que las cinco letras en cuestión pueden ser malinterpretadas por quien desconozca las dos acepciones.
En Argentina, el término comenzó a usarse en la década del noventa –quizás un poco antes- para señalar a una clase de ladrones. Aquellos que para engrosar sus billeteras se inventaban puestos invisibles con un salario real y cerca de fin de mes, algunos aseguran -que coincide con el veintinueve- pasaban por caja. No sabemos qué mente ni qué paralelismo actuó, pero a partir de ahí el “ñoqui” es eso: sospechoso, corrupto, vago, aprovechador, ladrón. ¡Pequeña diferencia conceptual Nada mejor que la contundencia del diccionario lunfardo que define a ñoqui, sin vueltas, como un “funcionario”.
En lunfardo ñoqui significa funcionario
Así el “ñoqui” se apropia del nombre de una persona que nunca se entera que tenía un cargo, y como corresponde, no cobra el sueldo. Otra opción, es que el mismo “ñoqui” cobre por una lista de puestos que nunca desempeñó. Los hay de dos clases; el de perfil público, que se enorgullece de sus logros y nos los recuerda insoportablemente; y el oculto, que actúa en puntas de pie por las cosas que hace y que no debería, y por las que debería hacer y no hace.
En oposición de significados, diríamos que hay ñoquis buenos que se disfrutan con una rica salsa, y “ñoquis” que repugnan y descomponen con sus decisiones.
Mientras no lo hagamos seguirán las confusiones, y nada más disparatado de creer que el “ñoqui” argentino “salva al pueblo de la terrible hambruna”.
Ah, y si tenés tu propia historia, anécdota o tradición con esta comida, no seas "ñoqui" y mandánosla.
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