En una casaquinta de Santiago de Estero, Prefectura Naval encontró 2000 kilos de meteoros que tenían como destino final Europa. El acusado de contrabando está prófugo.
La investigación la empezó el área de Inteligencia de Prefectura Naval zona Delta. La información era precisa. "Hay un intento de contrabanderar meteoritos desde Argentina hacia Carmelo, Uruguay, en lancha. El destino final de la carga sería Europa", decía el informante.
Entonces, empezaron escuchas telefónicas con autorización del fiscal federal Fernando Domínguez. Las escuchas guiaron la pesquisa hacia Quimilí, Santiago del Estero.
Allí, en una casaquinta, se escondía el contrabandista. Cuando los prefecturianos allanaron el lugar con autorización de un juzgado federal de Santiago del Estero, el acusado ya no estaba. La que sí estaba era su madre, quien no tuvo peor idea que llamar a su hijo por teléfono y decirle: "No vengas, rajate. Está la cana", le escucharon a decir a la madre.
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Lo concreto es que bajo tierra, en esa casaquinta, los prefecturianos encontraron 2000 kilos de meteoritos.
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Hay dos leyes que prohiben "actividades que modifiquen el estado natural de dichos cuerpos, meteoritos y cuerpos celestes".
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Lo cierto es que un negocio se esconde detrás de este insólito contrabando. Por ejemplo, un gramo de meteoro colocado en Europa, cuesta 2000 dólares.
Cuando se le pregunta a los expertos para qué hay gente que paga tanto dinero por meteoritos, la respuesta es: "gusto de coleccionista".
A esta altura, el acusado sigue prófugo. Los meteoritos fueron recuperados. La pesquisa sigue.
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