¿Por qué nos alegramos cuando a los famosos les sale todo mal?

Sociedad

*Cuando a los ricos y famosos les pasan cosas, como sucedió ultimamente con el caso del relacionista público Gaby Álvarez o con la lista de sospechosos por importar coches de manera ilegal, mucha gente siente que se hizo “justicia”.
*minutouno.com consultó a los especialistas para saber a qué se debe este sentimiento de venganza que embarga a muchos cuando los famosos se embarran los pies.

El relacionista público Gaby Álvarez está preso en una cárcel común de Uruguay, acusado de homicidio culposo tras el accidente automovilístico en el que murieron dos jóvenes embestidos por el coche en el que viajaba el RRPP.

El Chaqueño Palavecino, Tinelli, la Brujita Verón y otros famosos se encuentran en la lupa de la justicia por haber adquirido lujosos coches que fueron importados ilegalmente.

Dos situaciones distintas y un componente común: ricos y famosos que caen en desgracia y que provocan sentimientos contradictorios en la gente, entre ellos, alegría y cierto alivio para la envidia.

Cristina Castillo, psicoanalista, Coordinadora docente y Supervisora de Pareja y Familia del Centro Dos, comparte su análiss con minutouno.com: “Los famosos son personajes idealizados por su público, que piensa que viven en mundos perfectos. Y esto sucede porque se suele ver solamente la parte brillante de su vida, no se ve lo oscuro porque no vende y no queda bien. Entonces cuando les va mal, la gente los saca por un rato de la idealización y se puede poner en una situación de igualdad con estos personajes: por ejemplo, a la gente le cortan el teléfono por falta de pago y a los famosos los enganchan en importaciones sospechosas”, afirma Castillo.



Para la socióloga e investigadora del Instituto Gino Germani de la UBA, Alcira Daroqui, cierto sentimiento de venganza tiene que ver con la desigualdad social: “Cuando a los famosos les pasan este tipo de cosas, la gente siente una especie de ‘justicia’, no precisamente la del aparato judicial, sino como valor en sí mismo, que los lleva a pensar que no todo es impunidad y que ellos a veces también caen. En este marco de desigualdad, a veces a ellos también les toca”, plantea Daroqui.

Pero más allá de los que critican -como dicen las dos especialistas, muchas veces sólo porque es lo “políticamente correcto”-, hay otros que aceptan: “También hay un sector de la población que no juzga eso, que no le parece mal, que piensa que es una picardía que los hayan pescado y que reconoce que haría lo mismo en esa situación: buscarían ventajas para tener bienes caros sin pagar lo que corresponde”, dice la socióloga y explica que estas situaciones despiertan sentimientos contradictorios y que la idea de que estos famosos son “piolas” tiene que ver con el hecho de que en el fondo hay un grado de admiración que legitima estas acciones.

“Claro que, cuando pasa el momento de asombro, la gente vuelve a idealizar", dice la socióloga y señala que las explicaciones “ingenuas” que dan los famosos sobre sus acciones alcanzan para justificarlos frente a muchos de sus fans.

“Son personas que venden con la ingenuidad y tienen la capacidad de leer qué es lo que el otro quiere escuchar, por eso son líderes”, dice Castillo y Daroqui acuerda con ella: “Esa ingenuidad es muy peligrosa, porque con ese criterio pueden comprar un tanque de guerra creyendo que es un auto -o accionar un freno de mano a alta velocidad sin ser consciente de las consecuencias- y decir que no se dieron cuenta, esa explicación que parece tonta, en el fondo tranquiliza a su público, que piensa ‘mirá cómo te pueden meter el perro, estos tipos están en otra cosa, le dan a otro que les compre y mirá lo que les pasa”.

Más o menos ingenuos, más o menos crédulos, muchos de los que “miramos por TV” a los famosos debemos reconocer que, cuando ellos se embarran los pies, nosotros saboreamos un poquito la venganza.

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