Tomaba mates con su nieto y lo acribillaron en Rosario
Un hombre de 63 años fue baleado mientras estaba sentado en la vereda tomando mate con su nieto. Aparentemente lo asesinaron por equivocación.
Oscar Sosa, de 63 años, estaba sentado en la puerta de su casa tomando mate junto a su nieto en Rosario cuando dos hombres desde una moto le efectuaron once disparos, dos de los cuales impactaron en su cráneo y lo mataron en el instante.
El hecho sucedió cerca de las 18. Oscar se encontraba acompañado por su nieto de 10 años, su hija Mariela y su esposa Liliana, quienes fueron testigos de todo lo sucedido.
“Estábamos tomando mate. Mi hijo se sentó a jugar con el celular al lado, mi mamá se sentó al lado de la puerta y yo me senté de espaldas a la calle. Tomamos un solo mate. Me paré a tirar la yerba y escuché unas explosiones. Pensé que eran las motos, mi mamá gritó ¡los chicos! Y mi hijo se escondió”, contó su hija Mariela.
“Mi papá estaba caído en la vereda, me tiré encima de él, lo sacudí, su cara estaba negra y vi que tenía un disparo en la cabeza”, detalló la mujer.
Liliana, por su parte, contó que pensó que los atacantes se habían parado frente a su casa para hacer alguna consulta, pero cuando sacaron el arma y comenzaron a disparar, cerró los ojos pensando que también la iban a asesinar: “Cuando me di vuelta vi a mi esposo desplomado, en un charco de sangre”.
“Siempre estábamos en la puerta tomando mate, la gente lo sabe. Mi marido tenía demencia senil y no aguantaba el encierro. Vendía manteles y repasadores, mucha gente lo quería y era muy querido en el barrio”, recordó.
"No tenemos explicación sobre lo que sucedió", expuso la hija de Oscar. "Nunca fuimos amenazados ni nos pasó esto. Lo escuchamos todos los días en la televisión. Mataron a mi papá, pudieron haberme matado a mi, a mi hijo, a mi mamá".
En cuanto a la investigación, Mariela indicó que los vecinos que fueron testigos de lo sucedido declararon que vieron una moto oscura pero no hubo respuestas por parte de la Policía de Rosario: "No sabemos más nada, nadie nos dice nada".
"No se qué hacer. Me quedé muy sola. Esta casa fue sacrificio de los dos, somos muy humildes, criamos cinco hijos. Nunca tuvimos maldad, no éramos una familia problemática", expresó Liliana sin poder entender lo que pasó.
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