San Nicolás es más pobre que el conurbano

Sociedad

Las cifras de pobreza e indigencia publicadas por el INDEC para el primer trimestre del año indican que el aglomerado San Nicolás-Villa Constitución registra en el primer semestre de este año un 47,1% de pobreza y un 11,2% de indigencia. Esta cifra se ubica por encima de la media nacional.

Los miles de metros cuadrado de nuevas baldosas y panes de pasto en las plazas renovadas, los litros y litros de pintura de murales en altura y el cemento regado por las calles de la ciudad bonaerense, no alcanzan para tapar la pésima gestión del intendente Manuel Passaglia en áreas tan sensibles como salud, seguridad, trabajo, producción y asistencia a víctimas de violencias.

El Conurbano bonaerense registra 45,3% de pobreza, 1,8% menos que San Nicolás-Villa Constitución. La ciudad del norte bonaerense y la del sur de la provincia de Santa Fe, integran la lista de aglomerados con menos de 500.000 habitantes (195.955). En ese grupo, registran un 5,5% más de pobreza y 2,8% más de indigencia que el promedio de los aglomerados comparables.

San Nicolás-Villa Constitución tienen 23.367 hogares pobres, lo que equivale a 92.349 personas pobres. Asimismo, se registran 5.621 hogares indigentes y 21.935 personas que no tienen para comer.

A Passaglia le gusta compararse con la gestión que le antecede, que finalizó su mandato hace 10 años. En materia de pobreza e indigencia la comparación resulta muy interesante. El intendente que precedió a Passaglia, Marcelo Carignani, fue electo en el marco de una de las crisis más grandes de nuestra historia y los números eran una muestra elocuente. Durante los ocho años de gobierno de Carignani la pobreza se redujo en 51,2% y la indigencia en 27,6%. Passaglia tomó una ciudad con muy baja pobreza y casi nula indigencia.

En cuanto a la desocupación, San Nicolás-Villa Constitución registra un índice menor al promedio nacional (9,6%) y al promedio de la región pampeana (10,4). Sin embargo, al comparar con aglomerados similares o sea de aquellos con menos de 500.000 habitantes la desocupación de San Nicolás-Villa Constitución se coloca 1,7% por encima de la media que es de 6,4%. Cabe destacar también el alto nivel de subocupación (personas que trabajan menos de 35 horas semanales y están dispuestos a trabajar más horas) el cual asciende al 11,2% y se coloca 2,1% por encima de la media de los aglomerados con menos de 500.000 habitantes.

La política que el gobierno municipal impulsa se basa en tres ejes principalmente: obra pública, especulación financiera y superávit fiscal. Ninguna de estas tres líneas da respuestas a la situación social y económica desesperante que atraviesan miles de familias nicoleñas.

En el año 2020 ante las consecuencias de la pandemia del COVID-19 el municipio llevó a cabo una política de ajuste, gastando mucho menos de lo recaudado, destinando los fondos a inversiones financieras y el pago de vencimientos de deuda, mientras la pandemia golpeaba tanto a la salud como a la economía de los nicoleños. Ante el cierre de locales y el desplome de la actividad económica el ejecutivo municipal prefirió tener excedentes económicos para invertirlos en la timba financiera. En el 2020, en plena pandemia, el gobierno provincial gastó el 58,2% de lo presupuestado cerrando el ejercicio con 713,9 millones de pesos de superávit. Sí a eso le sumamos que el municipio retiró recursos que tenía invertidos en el sector financiero para hacerse de liquidez y que contó con recursos que ingresaron producto de la toma de deuda, es posible concluir que el gobierno municipal contó con 1.110,2 millones de pesos como recursos disponibles.

Todas las acciones de gobierno y medidas impulsadas por Manuel Passaglia son materia de sospecha. La transparencia no es parte de la gestión. Nadie en San Nicolás sabe ni tiene acceso a información acerca de cuántos fondos se destinan a las distintas áreas y obras, de dónde proceden los mismos y qué mecanismos se emplean para las licitaciones.

Hoy, los principales funcionarios de la gestión municipal integran la lista a candidatos a concejales por el partido de Juntos. Es la recompensa de hacer bien los deberes en una ciudad más pobre que el conurbano.

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