Se conocieron en Lomas de Zamora, se separaron durante décadas y hoy tienen una relación a 12.000 kilómetros
Dicen que el tiempo pone todo en su lugar, pero para dos lomenses eso significó una espera de 60 años y viajes al otro lado del Atlántico.
Lo que empezó como una historia entre dos adolescentes que se conocieron bailando en Lomas de Zamora, provincia de Buenos Aires, devino en una relación sin etiquetas que sobrevivió a 60 años en suspenso y a los 12.000 kilómetros entre Buenos Aires y España.
Tal es la realidad de Hilda Barsellini y Pedro Tempodalera, que no se hacen cargo del título de novios pero están en una relación a prueba de nostálgicos, porque se conocieron por segunda vez después de atravesar una vida con cónguyes, hijos e historias individuales.
En la Luna de Valencia
A mediados de 2023 Pedro recibió en Valencia a un amigo de Remedios de Escalada que lo fue a visitar a España. En una de las tantas charlas para ponerse al día él le enumeró en qué andaba la gente en el barrio.
"Mi compañero de tal deporte murió, al otro le falta un ojo, al otro le falta una pierna, pero la que está bien es Hilda, la que bailaba con vos. Le dije: ‘Dame el teléfono que la quiero llamar’... 60 años que yo no la veía, yo hice mi vida y ella hizo la suya", reconoció Pedro a El Destape.
Los códigos son los códigos y el amigo no quiso pasar el número sin antes preguntarle a Hilda si quería ser contactada por el galancete que había dejado de ver cuando tenía 14 años. Ahí entró en acción Nora, una amiga de Hilda, que fue hasta su casa para pedirle permiso.
Pedro viajó a la Argentina en diciembre de 2023 para festejar su cumpleaños con su hermano mellizo y "no perdió el tiempo", como hizo notar Hilda.
"Me llamó y justo venía para acá. Y bueno, empezamos a salir, fuimos a tomar un té, a almorzar, al cine y ahí empezó nuestra relación", relató la mujer.
El camino estaba despejado: "Así empezó nuestro noviazgo, nuestra amistad, no tiene una etiqueta", explicó el hombre.
"No me animaba a avisarles a mis hijos. Nos veíamos un poco escondidas, parecíamos dos chicos", reconoció Hilda.
Alos hijos de Pedro les costó más aceptar la relación hasta que su padre se puso firme: "Yo tengo 82 años y me quedan pocos carnavales. Entonces, lo poco que pueda absorber, lo absorbo al 100%. A esta edad es muy importante la compañía", señaló.
De Lomas de Zamora a Europa
Hilda tenía 14 años cuando conoció a Pedro, que era un muchacho mayor al que se cruzaba en el boliche Moulin Rouge de Zamora, donde bailaban boleros, guaguancó y música tropical.
"No podíamos ir solas. Él se quedó un tiempo conmigo y se fue porque dijo que yo era muy seria", recordó Hilda, cuya chaperona era nada menos que su madre.
Al año siguiente Hilda conoció a un amigo de Pedro, que era apodado Canchero, y ahí sí se formalizó una relación que terminó en casamiento, hijos y una vida juntos.
Pedro, por su parte, se casó y con su mujer tuvieron tres hijos y se dedicaron a viajar por Europa en casa rodante hasta que se asentaron en España.
Siga el baile
Después de enviudar de sus respectivas parejas, Pedro e Hilda se reencontraron con un poco de ayuda del barrio y hoy mantienen una relación a distancia que incluyó cuatro viajes de él a la Argentina y uno de ella a España.
Además, la pareja habla entre 15 y 20 veces por día y tiene un "compromiso simbólico", como describió Pedro, que le dio su anillo a Hilda en la Basílica de Luján.
"Me dijo: ‘Vamos a casarnos’. Él ya había traído las alianzas. Entonces nos fuimos atrás de la Virgen, por supuesto solos, y ahí nos pusimos los anillos", contó la mujer.
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