Sexo oral por favores, la delgada línea entre "jugar" y prostituirse

Sociedad

*A raíz de la nota publicada por el diario Clarín sobre las chicas que a cambio de tragos ofrecen sexo oral, minutouno.com se pregunta si verdaderamente estamos frente a una "moda" o ante una necesidad por parte de las adolescentes.
*Dos psicólogas analizan esta peligrosa y alarmante situación.

Las jóvenes de entre 15 y 19 años realizan sexo oral a compañeros o conocidos por entre $2 y $10 para conseguir entrar a bolcihes, consumir tragos o evitar hacer tareas escolares, informó el diario Clarín.


 


Hace unos meses, una lectora también compartió con minutouno.com su indignación y denunció como en un boliche de Ramos Mejía, strippers y jóvenes del público compartían un juego sin límites, en el que los concursantes practicaban sexo oral con el objetivo de quedarse con el premio: una botella de champagne.


 


Incluso, gran parte de las teens utilizan esta práctica como antesala al debut sexual. Liberadas de compromisos, todo termina rápido y sin casi desvestirse. ¿Por qué lo hacen? En ellas sobrevuela la fantasía de que evitar la penetración conserva la virginidad.  



La consigna entonces parece clara: otorgar placer a cambio de un beneficio o un objeto material. Ellas dicen que es "cómodo, rápido y fácil". Pero ¿acaso no se trata de prostitución? ¿En qué lugar se pone la mujer al aceptar esta práctica que no distingue clases sociales?



Sexo banal 

El hecho de que las adolescentes se presten a este peligroso "juego" las coloca en un rol de objetos destinados al goce sexual masculino.


 


"En este caso, las chicas saben que a los varones les gusta el sexo oral y ellas los complacen poniéndose en el lugar de objeto", advierte a minutouno.com Andrea Gómez, psicóloga especialista en sexualidad.


 


Para Gómez -también miembro del comité de desarrollo del CELSAM (Centro Latinoamérico Salud y Mujer)-, lo que podría verse como una actividad sexual más descubierta, no deja de ser un acto de algo que no está puesto en el lugar de importancia emocional que corresponde. 


 


"Hay que repensar el espacio que se le está dando al sexo. Lo estamos banalizando. La sexualidad está puesta como puro acto, sin compromiso emocional y sin medir las consecuencias que acarrea", destaca.

Alarma para padres

Según Cecilia Lottero, psicóloga de INEPA (Instituto de Psicología Argentino), es lógico que los adolescentes busquen rebelarse."Es el período de independencia de los padres", comenta a minutouno.com, al mismo tiempo que alarma sobre los peligros de no poner un límite.


 


"Los adultos encuentran mucha dificultad para esto. Pero tienen que buscar la manera, desde el diálogo, de establecer las barreras necesarias", aconseja la especialista.


 


En coincidencia, Gómez sugiere abrir el diálogo con los chicos desde los 12 o 13 años. "No esperen a identificar la situación. Si los hijos vienen alcoholizados, ir a buscarlos, estar despiertos y ver cómo llegan. La represión sin explicación y con la prohibición absoluta no sirve".


 


Y añade: "Es importante aprender a escuchar y dar espacio para contestar a sus inquietudes y completar esas cosas que ellos están necesitando. Algunos padres sienten que sus hijos se les van de las manos, pero ¿no será que ellos se las soltaron antes?".

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