"Hoy tampoco tengo ganas", el problema de las relaciones sexuales

Sociedad

Cristina (42 años): "Anteayer mi esposo quería tener relaciones y le dije que estaba muy cansada, anoche quería tener relaciones y tarde mucho en el baño, cuando salí ya estaba dormido, pero ¿sabes que es lo peor?... que hoy tampoco quiero".

Este es un comentario que casi a diario suelo escuchar en mi consultorio. Hasta hace unos años, las consultas más frecuentes eran de mujeres anorgásmicas y hombres con dificultades erectivas y con eyaculación precoz. Pero hoy, según diversos estudios, la prevalencia de la falta de deseo en las parejas es del 40%. Y, por supuesto que muchas son las preguntas y afirmaciones que se disparan:¿será solo conmigo? "No tenemos tiempo", "Me da miedo y vergüenza pedirle lo que realmente necesito". "No nos comunicamos como antes"; "me siento muy cansado y presionado".
Situaciones internas y externas hacen que ese "no tener ganas" se presente como dificultad. Ahora bien muchas veces se trata de un momento transitorio pero, aparece como un problema, cuando se instala como algo persistente y genera angustia. Factores externos como el estrés, el cansancio, los hijos, la carga del trabajo de cada uno, pueden contribuir al desgano. Pero también guiones sexuales aburridos o a alguna crisis en la pareja pueden generar esa apatía respecto de la intimidad.
Es un error creer que el deseo se mantiene en piloto automático y de modo pasional durante toda la vida. Quejarse del aburrimiento sexual es fácil y habitual. Alimentar al erotismo en el hogar es, como dice Esther Perel, un acto de valiente desafío. Y sí, encontrarse y reencontrarse es un trabajo.
Además las pantallas y el mundo tecnológico nos van invadiendo y las parejas no encuentran espacios para hablar o tienen buenas excusas para no hacerlo. Y ese espacio lo ocupa la tecnología o el vacío. Por otro lado, la mente "tomada" por problemas económicos, la falta de tiempo cronológico para encontrarse, para cortejarse, seducirse; la ausencia de comunicación sobre las necesidades o fantasías de cada uno, la llegada de los hijos, provocan un estrés que erosiona de a poco la vida amorosa. Pero lo cierto es que la falta de deseo no aparece de la noche a la mañana; se trata de una historia con comienzo, desarrollo y final. Muchas veces las manifestaciones tardan en aparecer. Cuando el hombre no entiende qué le pasa a ella y no existe entre ellos un diálogo franco, la pareja comienza a distanciarse. Él prefiere pensar que su problema es orgánico y se aleja de su esposa por miedo al fracaso; y ella se queja de que su marido no la busca. Ella le reclama caricias; él responde mal.
Pero ¿cómo estimulo el cerebro, ese órgano donde se genera el deseo? A través de nuestros sentidos: películas eróticas, música, palabras, caricias, aromas deliciosos y excitantes, sabores, velas, ropa interior atractiva. La idea es que si realmente queremos modificar la situación debemos comprometernos y, muchas veces ayuda acercarse a un terapeuta sexual.
Lic. Diana M. Resnicoff
Psicóloga clínica. Sexóloga clínica.
TE: (54-11)4831-2910
E-mail: [email protected]
Página Web: www.e-sexualidad.com

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