La lluvia mata a los lavaderos de autos y salva a los de ropa

Sociedad

El mal clima extendido que se vive en el área metropolitana perjudica a algunos negocios y beneficia otros. Cuando la subsistencia depende del cielo.

Las intensas lluvias que se registran desde hace dos semanas y que se extenderían hasta el viernes, trajeron un aumento en la demanda en los lavaderos de ropa y un importante descenso en el trabajo de los lavaderos de autos que, en caso de que las precipitaciones continúen, barajan la posibilidad de cerrar el local.

Ariel, encargado del lavadero de autos Nemo, afirmó a minutouno.com que, debido a las lluvias, "se trabaja un 90% menos" e incluso planean cerrar si las precipitaciones se prolongan hasta el fin de semana. "Estar abiertos sin trabajo genera pérdidas porque los alquileres son altos", argumenta. "Con suerte viene un auto por día", agrega el encargado del lavadero ubicado en Ciudad de la Paz 406, en el barrio porteño de Colegiales.

Desde Tutú Wash, un lavadero de Flores, agregan que "la idea no es cerrar" porque si bien el trabajo decayó, cuando la lluvia se da un descanso "la gente se acerca".

En la otra vereda, Ariel explica que a pesar de que con buen clima se puede trabajar el doble, "los días de lluvia están perdidos y no se recuperan".

Las intensas precipitaciones también traen beneficios a algunos comerciantes. Los lavaderos de ropa tienen una mayor demanda tanto en el servicio de secado como en el de lavado.

Graciela, encargada del lavadero "El Rosario", aseguró que hay una mayor demanda y que los clientes "están apurados como si fuera el último día".

"El factor humedad complica el tema del secado", aporta Arturo, de Lavamax Palermo, quien también detalla que hay gente que lava la ropa en su casa para acortar los gastos y se acerca al local sólo para secar la prenda.

"Camisas, pantalones, remeras, todo lo que sea ropa de trabajo", responde la encargada de "El Rosario" cuando se le consulta sobre las prendas que más reciben. "Toallas y toallones, lo que más tarda en secar", apunta Arturo, de "Lavamax Palermo".

El aumento imprevisto de trabajo también atrajo una clientela más exigente en cuanto a los tiempos de entrega de la ropa.

"Es muy habitual que se acerque una persona a la mañana antes de ir a la oficina, deje sus prendas y vuelva a retirarlas a la tarde noche, después de su jornada laboral", cuenta Graciela. Asimismo, indica que la imposibilidad de hacer deliverys demora las entregas y se acumula trabajo. "Los clientes quieren todo ya", sintetiza.

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