Trenes varados, una larga historia

Sociedad

*Los viajes con varias horas de demora y escalas imprevistas no son nuevos para Ferrobaires, la empresa de ferrocarriles de la provincia de Buenos Aires que no tiene nada que envidiarle a las líneas concesionadas.
*A pesar de que cada vez viaja más gente en esa empresa, los problemas crecen e incluyen máquinas en mal estado, falta de aire acondicionado y vagones que pierden ruedas.

La situación que sufren los usuarios de Ferrobaires, la empresa de ferrocarriles que pertenece al estado bonaerense, no es para nada nueva.


 


Hace una semana, 300 pasajeros que viajaban en tren desde Mar del Plata estuvieron más de dos horas varados en Chascomús al romperse la máquina que arrastraba los siete vagones, lo cual provocó quejas entre los pasajeros.


 


Dos días antes, anunciaba que durante la primera quincena de enero, esa empresa transportó unos 75 mil pasajeros, un 10% más que en el mismo período del año anterior. Nada decían acerca de cuánto se incrementaron las demoras por fallas técnicas, algo que parece habitual   para quienes eligen el tren para ir a la Costa.

El 20 de marzo de 2005, los problemas en una de las formaciones no escaparon a la cobertura de los medios. Es que el tren que se dirigía a Mar del Plata estaba lleno de actores, periodistas, realizadores y críticos que iban a participar del XX Festival Internacional de Cine.

El viaje de unos 150 cinéfilos se detuvo durante cinco horas como consecuencia de desperfectos en la locomotora, pero a tan sólo 30 kilómetros de su destino final, en Coronel Vidal. El reemplazo para la máquina descompuesta llegó a las 19.30, "apenas" cinco horas después de la partida desde Constitución. Las quejas ya indicaban que la empresa no había enviado a ningún responsable para informar a los pasajeros de lo que estaba sucediendo. 

El último día de 2005 se repitió una situación similar. Una formación con unos 700 pasajeros se frenó, también por desperfectos técnicos, entre Gándar y Chascomús, mucho antes de la llegada a Mar del Plata. A los pasajeros les prometieron que en dos horas llegaría una nueva máquina para seguir el recorrido.

Pero el calor y el no funcionamiento de los ventiladores de techo llevaron a los pasajeros a buscar una solución. Cuando vieron que otra formación —una superpullman— se acercaba para pasarlos por una vía alternativa, quienes iban en el tren varado cortaron las vías y obligaron a los empleados de Ferrobaires a utilizar la nueva locomotora en el tren averiado. Otras 500 personas quedaban en la vía.

Sólo unos días antes, 800 pasajeros quedaron varados cerca de Maipú como consecuencia de un descarrilamiento, debido a que un vagón perdió una rueda y se salió de las vías. Allí, unos 150 pasajeros debieron soportar una espera de poco más de dos horas en vagones a oscuras y sin ningún tipo de información, mientras que otros dos trenes, por el mismo accidente, sufrieron problemas operativos y demoras de hasta cuatro horas.

Hace un año, el 16 de enero de 2006, las víctimas fueron unos 300 boy scouts, de entre 14 y 17 años, que viajaban hacia Tornquist. Pero no sólo falló la locomotora que los debía llevar, sino que además tuvo inconvenientes la que se envió para reemplazarla. 


 

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