Turismo religioso: ¿por qué la Semana en Tandil es más Santa?

Sociedad

* Si bien la celebración religiosa no reconoce sedes, en las últimas décadas esa ciudad bonaerense se transformó en un símbolo de las Pascuas.
*No hay plazas disponibles desde hace más de un mes y muchos visitantes deben dormir en ciudades vecinas.

Si bien durante el año es visitada por miles de turistas, durante esta época Tandil se transforma en un símbolo de la Semana Santa.  Miles y miles de peregrinos llegados desde todos los puntos del país –aunque mayoritariamente de Capital Federal y el Gran Buenos Aires—la transforman en el principal punto religioso para recordar la pasión de Cristo.

Esta elección de la grey católica está relacionada con el emplazamiento, en la década del 40, de una enorme cruz con su correspondiente Cristo en un cerro que fue bautizado como “Calvario”. Alrededor de su cruz de mármol de 22 metros de altura, restaurada el año pasado por Carlos Zila, año a año se produce una de las mayores manifestaciones de fe cristiana en el país

Con el tiempo, este sentimiento la transformó en una ciudad paradigma del “turismo-religioso”, con sus 5 mil camas cubiertas y reservadas desde por lo menos un mes antes, y el cartel de “no se aceptan reservas” en las puertas de la mayoría de los restaurantes, que se preparan para un desborde.

¿Pero cómo y cuándo nació este clásico de la fe? Si bien la inauguración de la cruz se produjo el 10 de enero -día de la Sagrada Familia- de 1943, su génesis ocurrió poco antes, a partir de la inspiración de monseñor Fortunato Devoto, en terrenos que fueron donados por Pedro Redolatti.

Por entonces llegó una primera cruz de madera de 17 metros de alto y 8 de crucero, construida con un alerce, que coronó todo el sector proyectado por Alejandro Bustillo.



Poco a poco, reconocidos escultores de todo el país -La Cárcova y Fioravanti, entre otros- realizaron obras para recrear cada una de las estaciones del Vía Crucis, y se plantaron cientos de eucaliptus, pinos y olivos. En aquella inauguración oficial, a la que concurrieron alrededor de 40.000 tandilenses -cerca de la mitad de la población de la época-, se leyó un mensaje enviado por el papa Pío XII para la ocasión.

Desde entonces, Tandil no volvió a ser la misma y logró, de la nada, un hito que complementó el aura que la rodea gracias a la Piedra Movediza, cuyo espíritu todavía da vueltas por ahí y que a mediados de mayo recibirá una réplica en su lugar original.

Pocos años después, en 1947, se inauguró en el mismo predio la capilla de Santa Gema y en 1962 una reproducción de la Gruta de la Virgen de Lourdes. Un poco más adelante nacieron otras tres expresiones que ya son un clásico, como una procesión por las calles de la ciudad; el "Vía Crucis de la familia"  y las "Escenas de redención".

Al mismo tiempo, ese fenómeno popular originado en esta ciudad ubicada a unos 400 kilómetros de Capital Federal, genera un movimiento turístico que transforma a la fecha en la más importante del año para los comerciantes locales, que ven desbordar sus locales de ventas de picadas, productos regionales, restaurantes, hoteles, cabañas -que empiezan a recibir reservas desde al menos un año antes-, y todo tipo de emprendimiento.

Las distintas ofertas de Tandil para la ocasión fueron tentando poco a poco a los feligreses de todo el país, hasta generar el gran acontecimiento que se vive en los últimos años.

Algunos críticos tradicionales, en cambio, lamentan que en muchas ocasiones se priorice el espíritu comercial que genera la llegada masiva de turistas en desmedro del sentimiento espiritual que rodea a la fecha, un fenómeno sobre el que hace mucho tiempo ya había escrito un joven Osvaldo Soriano, en sus épocas de periodista de Primera Plana.

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