Un Gran Hermano sin cámaras ni rating pero con confesionario

Sociedad

*Cada día es mayor la cantidad de jóvenes de entre 20 y 30 años que eligen tomarse una semana para dedicarse a la meditación y a cultivar el espíritu.
*Los retiros espirituales crecen día a día y ya configuran todo un fenómeno.
*Un reflejo de otro reality sin pantalla.

El domingo último, en la misa de las 20, en la Iglesia San Benito de Palermo (Maure y Luis Maria Campos, barrio Las Cañitas), un reguero de bolsos de camping se apilaban al costado de una de las puertas laterales de la antigua abadía.



El sacerdote que ofició la ceremonia central se encargó de explicar que unas horas antes, unos cuarenta jóvenes pertenecientes a la feligresía de esa iglesia habían llegado de un retiro espiritual ofrecido en un convento ubicado en Ezeiza,  provincia de Buenos Aires. Siete días enclaustrados en una búsqueda espiritual no es poca cosa para un joven de entre 20 y 25 años. Y lo que sucedió con esos chicos de San Benito de Palermo no es una excepción.


 


Todas las semanas, cantidades innumerables de jóvenes de todo el país participan de encuentros en iglesias de todas las denominaciones, incluso cultos orientales (tan en boga en los últimos tiempos en la Argentina). Fuera del snobismo que significó para una u otra modelito que buscaba fama a cualquier precio, los seguidores en la Argentina de gurues como Osho, Ravi Shankar, Sai Baba, Krishnamurti, Parahansa Yogananda y otros se han multiplicado considerablemente entre quienes buscan alternativas espirituales, y muchos de ellos son personas entre los 20 y 30 años de edad.


También en nuestro país hay otras Argentinas que no salen en televisión, que no dan ráting pero que sí alientan la perspectiva de un futuro de personas...    

 


Pero el fenómeno también se vive puertas adentro de las iglesias católicas y protestantes de todo el país. El sacerdote que ofreció el sermón en San Benito de Palermo también llamó la atención por sus palabras. En momentos que el periodismo discute si el Papa Benedicto XVI se inclinó mucho o poco hacia el conservadorismo a partir de sus últimas decisiones (volver a la misa en latín, a la música sacra en las iglesias y otras particularidades cercanas a las ideas lefebristas), el oficio de los curas y de los pastores en estas latitudes no deja de ser moderno y abierto sin apartarse de la senda religiosa que debe tener en el púlpito.



“… yo les digo que si el pescado está caro, en Semana Santa coman un bife. Jesús no nos pide que comamos esto o aquello, lo que nos pide es que llevemos una vida lo mas santa posible”, dijo el párroco sin que a ninguno de los casi 300 fieles que atiborraron la misa este domingo se le moviera un pelo ni se cruzaran miradas frente a la declaración de qué es lo importante y qué lo secundario para la cristiandad en vísperas de la Semana Santa.



Las listas de espera para retiros espirituales -dijo un sacerdote a la salida- está llena hasta fin de año. “Tenemos que buscar nuevos sitios porque los existentes no dan abasto. Los jóvenes de todo el país claman por ir a los caminos espirituales y los sacerdotes tenemos que ofrecerles alternativas”, fueron sus palabras en ronda de fieles al final del oficio dominical.



La actividad en un retiro espiritual -dice un allegado al Padre Horacio, el seminarista de San Benito encargado de la dirección de este último encuentro de jóvenes cristianos en Ezeiza-,  consiste en lecturas bíblicas, reuniones de oración, enseñanzas de dogmas de fe, preguntas a cargo de los jóvenes, varias misas diarias, y mucha actividad en silencio. Coincide en todos los credos que la enseñanza de estar en silencio es vista como el método mas efectivo para que el joven (o la persona adulta, pues esta práctica no es cuestión de edad ni de doctrinas) encuentre su ser interior en la paz de la ausencia de palabrerío.


 


Escribió un poeta español en tiempos del franquismo: “españolito que vienes / al mundo te trae Dios… / una de las dos Españas… / ha de helarte el corazón.    

Estos retiros comienzan a hora muy temprana con rezos y oraciones, y finalizan -si el lugar elegido lo permite-, bien entrada la noche con guitarreadas y cánticos espirituales. Es que en un convento de retiro de monjas, por caso, en el que las religiosas suelen acostarse a hora muy temprana, el silencio absoluto es visto como parte de una virtuosa práctica espiritual.  Pero si la música no se dá a la noche igual està presente en las restantes horas del día.



“Los chicos precisan mucha contención en todo momento y muy particularmente frente a recordatorios como el de Semana Santa... fechas de gran contenido espiritual pero desvirtuadas de su origen primitivo”, declaró a minutouno.com uno de los asistentes del Padre Horacio (curiosidad: los sacerdotes de San Benito se presentan sólo con sus nombres de pila, como el Padre Horacio,  el Padre José María y el Padre Raúl).



La gran cantidad de jóvenes que forman parte de estas experiencias conforman un inmenso Gran Hermano espiritual que no persigue fama ni dinero, sino una búsqueda sincera de lo trascendente.



También en nuestro país hay otras Argentinas que no salen en televisión, que no dan ráting pero que sí alientan la perspectiva de un futuro de personas que se preocupan por hacer posible aquella prosa evangélica: “Buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y las demás cosas os serán dadas por añadidura”.



Es una buena noticia que ocurre en la Argentina de hoy, aunque este tipo de informes casi no se muestran en los medios locales.

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