Un lagarto en Floresta: ¿crece el tráfico ilegal de mascotas en Argentina?

Sociedad

• Un nene de 8 años encontró el reptil, de un metro de largo, en el patio de su casa.
• Para algunos pudo llegar hasta allí solo, sin embargo expertos alertaron a minutouno.com que es una evidencia más del mercado negro de este tipo de animales.

“Me pareció haber visto un lindo lagartito”. Con la inocencia de sus 8 años, Federico Silva no podía creer lo que había encontrado mientras jugaba en el jardín. Se trataba de un lagarto overo de 1 metro de largo que reposaba  en un cantero de su casa de Floresta, luego de haber sido mordido por la perrita de la familia que no se explicaba cómo pudo haber llegado hasta allí.

De hecho en declaraciones al diario Crónica la familia arrojaba una respuesta tentativa: “Para mí que vino con la corriente, la lluvia que hubo el otro día inundó todo y él se pudo haber perdido”. Para los expertos, es un signo más de un comercio ilegal que no para de crecer.

“Este tipo de animal es propio de zonas rurales o semirurales como Hurlingham o Campana, cuando aparece en medio de una ciudad es porque alguien que lo compró ilegalmente lo perdió o decidió abandonarlo”, explicó a minutouno.com Claudio Bertonatti, director de Comunicación y Educación de la Fundación Vida Silvestre. En la institución reciben incesantes denuncias sobre el tráfico negro de este tipo de reptiles que, a la vista de todo el mundo, se comercian en lugares públicos como la Feria de Pájaros de Villa Domínico.

Así y de manera solapada –nunca arriba de un mostrador- se realiza la compra-venta de esta especie que de acuerdo Bertonatti esconde una vergonzosa contradicción legal: “Está prohibida su venta, pero no su caza, que sirve para abastecer el mercado de cueros en EE.UU. Así la ley avala que se maten pero impide que alguien lo tenga vivo en su hogar”. Asimismo, los controles a cargo de la Dirección de Fauna de la Pcia. de Buenos Aires impiden el comercio pero no su portación, por lo cual una vez afuera del negocio donde se obtiene es imposible penar la transacción.

Los traficantes de animales aprovechan la desinformación de la gente que los ve en la vidriera y por eso no desconfía    


Tomando sol en Floresta

Por su parte, Mariano Luccioni, especialista en mascotas del pet shop “Fauna Town ” sostuvo que la fauna autóctona, como este lagarto overo, no se puede tocar por eso no hay que tomarlos de predios naturales (pueden aparecer en zonas como la Costanera Sur) y menos aún comprarlos en los puestos clandestinos de distintas rutas argentinas”.


"Los repiteles no  se encariñan con nada ni nadie, por eso puede ser muy probable que se haya escapado de algún hogar donde, contra la ley, lo retenían como una "mascota", comentó a minutouno.com Gerardo Fernández, coordinador general de la Reserva Ecológica donde fue trasladado el animal para ser curado y, luego de una cuarentena, ser integrado con los demás lagartos de la Reserva.


 


"El animal está bárbaro, muy bien alimentado. Ahora lo tenemos tranquilo en un lugar oscuro", explicó la veterinaria que atendió al lagarto, Alelí González Chávez.



Un último dato, no menos alarmante. A comienzos de 1997, Interpol dió a conocer que el tráfico de animales silvestre alcanzó el segundo lugar en el mundo entre los comercios ilegales, luego del narcotráfico. Es decir, que mueve más dinero que la venta ilegal de armas, llegando a recaudar anualmente 17.000 millones de dólares. Diez años después, todo parece seguir igual, o peor.

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