Un paseo por la catedral de las picadas de autos...legales

Sociedad

*Todos los viernes, en el Autódromo Municipal Oscar Alfredo Gálvez más de 150 autos corren en el “circuito oficial”.
* Se trata del Cuarto de Milla, una categoría dentro del automovilismo donde hombres y mujeres se juntan todos los viernes a “picar”. Galería de fotos.
* Mañana: el mundo secreto de las picadas ilegales.

Dos ambulancias de alta complejidad con unidad de terapia intensiva, un cuatriciclo de control, más de 15 efectivos de la comisaría 52 recorriendo la zona, un helipuerto en caso de urgencias mayores, dos autobombas, bomberos dispersos en largada y en boxes. En total son unas 70 personas en el lugar, todas al servicio de las picadas…legales. Distinción que por estos días sus organizadores resaltan más que nunca luego de la muerte de Francisco Vrech (16) el chico que murió atropellado por el auto de un joven que, según intenta probar la justicia, "corría" ilegalmente por Avenida del Libertador.

“Más seguridad que esto no vas a encontrar, las picadas callejeras son una locura, acá buscamos contener a esos chicos y darles seguridad”, sentencia Daniel Guanatey, oficial de pista y responsable de la organización desde hace más de 5 años.

Son las siete y media de la tarde del viernes y el frío espanta a las personas hacia sus hogares. Pero en Roca y General Paz, coordenadas del Autódromo Municipal Oscar A. Gálvez, la gente no para de entrar. Entran caminando, en moto o con vehículos. Hombres con amigos, novias, hijos ingresan a la meca de las picadas, en su versión oficial.


"Es una competencia de alto riesgo, pero acá nunca murió nadie"    


En Estados Unidos, país pionero de este “deporte”, surgió en la década del 50 cuando pusieron los primeros semáforos y los pisteros hicieron suyas las esquinas. Pero hubo quienes vislumbraron la solución, y el negocio, y crearon esta categoría dentro del automovilismo para erradicar las picadas callejeras. Así nació el cuarto de milla, pruebas de aceleración sobre una recta de 402 metros, que en el EE.UU. entrega 150.000 dólares de premio por categoría. 

En nuestro país, además del Gálvez, hay carreras en Concordia, Misiones, Mar del Plata y hasta en Tierra del Fuego. Alrededor de 70 circuitos a los que Guanatey les provee equipos y consejos de organización. Con piloto amarillo (para ser visto de todos los ángulos), dos handies en mano y acceso a todo el circuito (por algo es el capo del lugar) el mismo Guanetey explica a minutouno.com de qué se trata la movida. “Es una carrera donde no se trata de ver quién pisa más porque sí, sino de llegar en tiempo y forma, literalmente”, puntualiza. Es decir, dos autos se ponen en la largada y se disputan la punta en una línea recta.


Las picadas "legales" arrancan a las 9 de la noche y pueden durar hasta las 7 de la mañana    

Ni tan rápido, ni tan furioso



Nahuel (23) de jeans y remera pese la los pocos grados del ambiente cuenta a minutouno.com que las categorías se reparten entre los 10, 80” y 17,80 segundos, “o sea que si te anotaste para correr en 14 segundos y llegaste a los13.99 quedás descalificado”, sentencia uno de los tantos fanáticos de los fierros en nuestro país.

Adrián G. viene hace dos años, llegó por medio de amigos y se entusiasmó. “Está todo armado original, no me gusta cortarlos, sólo lo uso para correr”, cuenta sobre su auto, un Fiat modelo 92 . “Esto en la calle es un arma de doble filo, por eso aunque me gasto mis pesos me saco las ganas acá”, explica este repartidor que se gasta $200 pesos por fin de semana y que después de competir, a eso de las 5 de la mañana, se va derecho a trabajar.

Además de mucho ruido, humo y vehículos por doquier (bueno, ¡estamos en un autódromo!) sólo se perciben disgustos por llantas que se gastan, motores que rugen mal o el colado que nunca falta. El sargento Claudio Fiorito, a cargo del operativo, advierte que los problemas no pasan del secuestro de bebidas alcohólicas o separar a dos participantes cuando los ánimos, y los motores, están caldeados. “Igualmente es un clima muy tranquilo, siempre viene la misma gente y dos que hoy se quisieron ir a la manos la semana que viene los ves charlando como si nada”, comenta a minutouno.com.


Mucho gastos, pocos premios


Para correr hay que pagar $10, pero se le suman: ingreso ($9), estacionamiento ($8) y la entrada a boxes ($20)  


“Vengo con mi papá mi hermano y un montón de amigos, empecé a a los 15 y ahora tengo 21”, cuenta Pablo Lozcano, que de chico necesitó un permiso de escribano que para correr porque no tenía registro. “Es jodido armarlo y el mantenimiento, porque las cubiertas solas valen 500 pesos y duran un mes”. “Hay muchos que de acá se van a correr a la calle y se matan”, y agrega que para despuntar el vicio el prefiere hacer doblete e ir los domingos al Picódromo de Camino de Cintura.

Otros de los reyes del lugar son los "pilotos-mecánicos", chicos de categorías superiores que en realidad no obtienen ganancias por ganar sino por correr. ¿Cómo? Puro marketing, usan las picadas como vidriera de promoción y por el boca en bocan ganan clientes para sus talleres.



"Está todo previsto porque es una competencia de alto riesgo, pero acá nunca murió nadie, remata Guanatey". Ah, por si olvidamos mencionarlo: no hay premios. Tan sólo unos trofeos de plástico y, para el que tuvo la suerte de hacer podio, se le subvencionan los viáticos. Nos vamos despidiendo, ya pasó la medianoche y el frío espanta. En el ingreso cientos de autos aguardan para entrar, y rugir toda la noche hasta que salga el sol.

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