Una jubilada construyó una minicasa en las Sierras de Córdoba: las fotos que causan furor en las redes
A sus 64 años, Silvia Valdivia cambió el estrés corporativo por un mini hogar modular en medio de una reserva natural.
Silvia es dueña de un mini hogar container de 15 metros cuadrados en Villa Flor Serrana.
Para Silvia Valdivia, la jubilación no fue el final de un camino, sino el comienzo de un renacimiento. Tras 15 años como supervisora en una empresa de cosméticos, una advertencia médica en 2010 fue el detonante para decidir parar y aprender a "soltar". Hoy, vive una realidad distinta en Villa Flor Serrana, una reserva natural en Tanti, Córdoba. Allí, sobre un terreno que eligió tras sentir una "conexión vibracional" con un caballo y el monte, instaló su nuevo hoga de apenas 15 metros cuadrados.
Silvia buscaba agilidad. No quería lidiar con los plazos eternos del cemento ni con el impacto ambiental de una obra tradicional en plena reserva. La solución llegó a través de una propuesta de construcción modular."Fue como un renacimiento, una cuestión de vibración”, admitió.
Tras años de vivir en compañía y en medio de dinámica familiar, priorizó la conexión con la naturaleza en lugar de un espacio amplio. Silviia visitó diferentes terrenos, pero sintió algo diferente en un monte cercano al río y allí se instaló. "Sentí la energía de los árboles. Antes de que la vendedora me dijera el precio, yo ya sabía que el lote era mío”, manifestó.
La jubilada no quería tener una construcción tradicional y, para evitar las bolsas de cemento y mantener un estilo de vida sustentable, eligió apostar por una casa modular. "Vi un video de un minicontenedor marítimo transformado en un hogar compacto pero confortable y quedé fascinada”, recordó sobre una publicación que vio en Instagram.
Así, se puso en contacto con la empresa y empezó a diseñar su casa en medio del paisaje serrano. Decidió que sea de color verde agua para "acercar el mar a la montaña".
La vivienda fue construida en Córdoba en solo 90 días y fue trasladada como un módulo al terreno sobre una base de cemento. Hoy, una propiedad de ese estilo, solo de un ambiente, cuesta $20.000.000.
El momento cumbre del proceso de la construcción fue la elección del color. Silvia rechazó el amarillo vibrante y optó por un verde agua profundo. “El día que me mandaron la foto del container ya pintado, me dio un golpe en el corazón. Me largué a llorar. Sentí que habíamos bajado una idea que estaba allá arriba y la habíamos plasmado en la Tierra. Trajimos el mar a la montaña”, describió.
En detalle, la casa cuenta con living, baño completo, cocina y un termotanque. Solo cuenta con una ventana y un ventanal doble que sirve para acceder, todas de aluminio. Además, cuenta con techo y paredes revestidas en madera para mejorar la sensación hogareña y conservar el calor del ambiente.
La casa se convirtió en el escenario de las reuniones familiares, pero la jubilada no se mudó allí. “Es mi refugio energético, suelo venir todos los fines de semana y, cuando me organizo, me quedo seis o siete días corridos”, remarcó.
El revestimiento de las paredes y el techo fue hecho de madera no solo para brindar una sensación acogedora, sino también para mejorar el confort térmico y la aislación. Esto se traduce en un menor gasto al momento de calefaccionar o refrigerar el monoambiente. Y en cuanto a las aberturas, todas son de aluminio. Brindan hermeticidad y no tienen otro mantenimiento más que la limpieza.
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