Una vuelta a casa que terminó en terror: asaltaron a un chico de 12 años en Merlo

Sociedad

El menor regresaba de jugar a la pelota en bicicleta cuando fue interceptado por dos ladrones. Una vecina intervino a los gritos y evitó que el robo fuera aún más violento.

Lo que debía ser el cierre de una tarde feliz de verano se transformó en una escena de miedo absoluto para un nene de apenas 12 años en la localidad bonaerense de Merlo. El chico regresaba a su casa en bicicleta después de jugar a la pelota con amigos cuando fue sorprendido por dos motochorros que lo encerraron contra un portón para robarle el rodado.

La situación pudo haber tenido un desenlace aún peor, pero la intervención de una vecina resultó clave para que los delincuentes escaparan. El episodio ocurrió cuando el partido ya había terminado y el chico emprendía el regreso a su casa, todavía entusiasmado por el gol que había convertido. Circulaba por la zona de Las Dalias y Arata, en el barrio Agustín Ferrari, cuando una moto con dos ocupantes se le cruzó de manera repentina.

En cuestión de segundos, la tranquilidad del trayecto se rompió por completo. Según relataron testigos, el acompañante descendió del vehículo y lo acorraló contra un portón, impidiéndole cualquier posibilidad de escapar. Sin margen para reaccionar, el menor fue obligado a entregar la bicicleta mientras el ladrón la acomodaba para huir.

motochorros merlo

El chico, paralizado por el miedo, quedó encerrado entre el delincuente y la estructura metálica, en una escena que reflejó con crudeza el nivel de violencia al que están expuestos incluso los más chicos. En ese momento apareció una vecina que observó lo que estaba ocurriendo desde su vivienda.

Sin dudarlo, salió a la calle y comenzó a increpar a los motochorros a los gritos, con el objetivo de frenar el robo y evitar que la situación escalara aún más. “¡Ey que hacen, pedazo de ratas, es un nene!”, les gritó, según quedó registrado en el relato posterior del hecho.

La reacción inesperada descolocó a los delincuentes. Ante la posibilidad de ser identificados o de que intervinieran más vecinos, decidieron escapar rápidamente del lugar. Si bien lograron llevarse la bicicleta, desistieron de robarle la mochila al chico y huyeron a toda velocidad. Tras la fuga, la vecina acompañó al menor hasta su casa para asegurarse de que llegara a salvo y para tranquilizarlo después del violento episodio. El chico, aún en shock, pudo reencontrarse con su familia y contar lo sucedido.

Embed

Temas

Dejá tu comentario