El prontuario detrás del crimen de Merlo: el asesino del transportista debía estar en prisión
Daniel Gustavo Lezcano tiene 41 años, una condena previa por delitos graves y un pedido de captura vigente desde 2024. Mató al empresario Jorge Abelardo Acosta a sangre fría.
Daniel Gustavo Lezcano tenía que estar preso. Esa es una de las certezas que dejó al descubierto el crimen ocurrido en pleno centro de Merlo, cuando el empresario Jorge Abelardo Acosta fue asesinado de un disparo en el pecho durante un intento de robo. Con 41 años, un extenso prontuario y una condena firme por delitos violentos, se encontraba prófugo de la Justicia desde hacía meses y protagonizó una secuencia criminal que incluyó robos múltiples, un homicidio a sangre fría y un enfrentamiento armado con la Policía.
Nacido en la provincia del Chaco, con padres oriundos de Presidencia Roque Sáenz Peña, Lezcano se había radicado en el oeste del conurbano bonaerense, donde se ocultaba pese a tener un pedido de captura vigente desde abril de 2024. La orden había sido emitida por el Juzgado de Ejecución Penal N° 2 de Mercedes, a cargo del juez Ricardo Fabio Oliveira Buscarini, en el marco de una causa que se remontaba a 2016.
En aquel expediente, tramitado ante el Tribunal Oral en lo Criminal N° 1, había sido condenado por una serie de delitos de extrema gravedad: asociación ilícita, robo calificado, privación ilegal de la libertad agravada y homicidio criminis causa en grado de tentativa. Aunque el monto de la pena no trascendió, la sentencia lo colocaba dentro del grupo de delincuentes considerados de alta peligrosidad, con antecedentes por hechos violentos y uso de armas.
Daniel Lezcano asesinó a Abelardo Jorge Acosta en Merlo
El domingo del crimen, Lezcano volvió a demostrar ese perfil. Todo comenzó con el robo de un Peugeot 207 en la calle México al 600, en la localidad de Libertad. Desde allí inició una fuga que lo llevó hasta Merlo, donde intentó sustraer la camioneta Ford Ranger Limited de Acosta. El empresario se había detenido frente a una casa de repuestos cuando fue abordado. Sin mediar negociación, le disparó en el pecho para concretar el robo y continuar la huida.
La violencia no terminó allí. A pocos metros de la escena del homicidio, volvió a robar a mano armada una Renault Kangoo. Luego de una breve persecución, la camioneta terminó sobre la vereda tras impactar contra un comercio. En ese punto, Lezcano se enfrentó a tiros con efectivos policiales y logró escapar nuevamente, esta vez en una Citroën Berlingo que había robado minutos después.
La fuga finalizó tras chocar a casi mil metros, en la intersección de Hipólito Yrigoyen y Garay. Al momento de su detención, los agentes del Comando de Patrullas de Merlo le secuestraron una pistola marca Astra A-75, calibre 9 milímetros, que tenía pedido de secuestro. Ya bajo custodia, Lezcano se negó a declarar ante la fiscal Adriana Sánchez Corripio, titular de la UFI N° 8 de Morón.
La imputación en su contra es contundente: homicidio criminis causa, cuatro hechos de robo automotor —uno en grado de tentativa—, resistencia a la autoridad agravada y portación ilegal de arma de guerra. Un prontuario que vuelve a poner en el centro del debate las fallas del sistema penal y las consecuencias de un delincuente que, pese a estar condenado y ser buscado, volvió a matar en libertad.
Temas
Las Más Leídas







Dejá tu comentario