Unos festejan, otros lamentan
* Hinchas de Boca se juntaron en el Obelisco para brindarle el apoyo a sus jugadores e insultar a La Volpe.
* A menos de 100 metros, fanáticos de Estudiantes celebraron con canciones y mucho color el campeonato. Galería de fotos.
Hinchas de Boca estuvieron en el Obelisco ni bien finalizó el partido con Estudiantes para hacerles "el aguante" a sus jugadores, pero no a su técnico, pese a la desilusión que sentían por haber perdido el campeonato. Por su parte, más de 50 simpatizantes de Estudiantes festejaron su cuarto título a nivel local en la avenida 9 de Julio y Lavalle y le dedicaron el triunfo a los hinchas de Boca y a los de Gimnasia, sus acérrimos enemigos.
Pese a la frustración que significó no haber obtenido el tricampeonato mucha gente boquense se acercó al Obelisco para recordar que su club “es un sentimiento y una pasión” pese a esta circunstancial derrota.
Los simpatizantes de Boca apoyaron a sus jugadores, especialmente a Barros Schelotto, mientras que los hinchas de Estudiantes celebraron el campeonato con mucho rido y se lo dedicaron a la gente de Gimnasia
A menos de 100 metros, la alegría pareció eterna
A medida que fueron pasando los minutos la esquina de Cerrito y 9 de Julio, a menos de 100 metros del Obelisco, se fue llenando de hinchas de Estudiantes que con sus remeras albirrojas no pararon de gritar por este campeonato tras 23 años de sequía.
Tal fue el caso de José Gómez que vino especialmente desde Tucumán y no pudo adquirir su entrada por el alto costo de la reventa por lo que decidió ver el partido en la casa de su tío, fanático de Boca. . “ Lo ganamos con juego y fútbol y el cholo Simeone es el mejor técnico que hay”, expresó eufórico.
No cesaron las especiales dedicatorias para Guillermo Barros Schelotto y para los fanáticos de Gimnasia de La Plata, equipo al que goleó 7 a 0 en el clásico de la ciudad disputado hace varias fechas atrás.
Emocionado como pocos y con un gorro que tenía desde el último título pincha en 1983, Cluadio Brancatti, de 38 años, no podía creer la “hazaña” que consiguió su equipo. “Es una emoción terrible, era David contra Goliat y gracias a Dios pudimos lograrlo”, relató emocionado.
La mayoría los simpatizantes pinchas eran de Capital Federal y vieron el encuentro en bares o en sus casas como Josefina Ludueña, 25 años, que llebava en andas a su sobrina Olivia de 7 que lucía su cara pintada de rojo y blanco. “Era imposible pero se dio el milagro”, dijo Ludueña.
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