Escapadas: cuatro paradisíacas cascadas escondidas en Argentina

Turismo

A lo largo del territorio nacional existen maravillosos saltos de agua que son un verdadero espectáculo para los sentidos y son ideales para disfrutar en familia.

Argentina es un destino ideal para los amantes de la aventura y la naturaleza, ya que, a lo largo del territorio, existen un sinfín de imponentes paisajes que vale la pena contemplar, aunque sea una vez en la vida. Sin embargo, gracias a la inmensa variedad de ecosistemas, el turismo se encuentra centralizado en puntos específicos, mientras que otras maravillas continúan siendo un secreto a voces.

Las famosas Cataratas del Iguazú son uno de los espectáculos naturales más amados de los visitantes nacionales e internacionales, pero se estima que nuestro país reúne cerca de 1000 saltos de agua que regalan no solo imágenes de película cerca de las principales urbes, sino que también invitan a conectar con la exótica flora, la fauna autóctona e incluso la paz incomparable del ambiente.

Cascadas para visitar en Argentina

Cascada Santa Ana-Neuquén

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Es una de las excursiones claves del turismo de Villa La Angostura, sin embargo, son pocos los turistas que se anima a adentrarse a este maravilloso destino que está ubicado sobre la Ruta Nacional 231, la cual se encarga de unir Argentina con Chile por el Paso Cardenal Antonio Samoré. De hecho, para poder acceder a ella, hay que cruzar la aduana argentina y seguir unos 13 kilómetros camino dentro de la naturaleza regional.

La mayor particularidad de esta bonita cascada es su exótico entorno natural, ya que el agua cristalina cae por una cornisa de basalto de unos 40 metros de altura. Asimismo, hay que destacar que existe la posibilidad de verla tanto desde la base que se encuentra en la cima de un cerro, el cual se puede subir en una caminata de unos 20 minutos, como desde la caverna que se encuentra detrás del salto y de esta forma tener otra perspectiva completamente diferente.

Cascada de Santa Rosa de Calamuchita-- Córdoba

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Esta cascada se encuentra al pie de las Sierras Chicas, muy cerca de la zona urbana, pero protegida por una abundante vegetación y una nutrida población de aves silvestres. En este caso, para llegar es necesario ingresar por la entrada de la ruta provincial N.º 5, para luego transitar 700 metros, por un camino de tierra, en sentido al Mirador El Águila, donde se encuentra la entrada a La Cascada.

El paseo es autoguiado, es decir, no se necesita guías, pero la dificultad es la bajada. El sendero recorre unos 1600 metros de bosque autóctono atravesado por el arroyo Loyola. Por esta característica geográfica, se pueden apreciar árboles y plantas nativas como Talas, Molles, Espinillos, Chañares, Piquillines, Peperina y dentro de la fauna hay aves como Mirlos, Semilleros, Carpinteros, Rey del Bosque, además de mamíferos como zorrinos, liebres y cuises.

Cascada de Mallín Ahogado- Río Negro

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Se encuentran a 10 kilómetros de El Bolsón, más precisamente dentro de la Reserva Forestal Loma del Medio- Río Azul. En este caso en particular, la cascada está formada por el Arroyo que se encajona en un lecho de piedra y forma el salto de agua de 30 metros de altura. A su alrededor, hay un sendero principal que desciende hacia la base de la cascada, donde hay un piletón natural.

Además de los atractivos paisajísticos, durante este trayecto se pueden encontrar productores de lúpulo y fruta fina, cabañas lecheras de ovejas, artesanos y el complejo hidroeléctrico de Loma Atravesada, que nutre de energía a la zona patagónica. Asimismo, hay que mencionar que hay un jardín botánico para contactar con diferentes especies de flora autóctona y exótica.

Salto del Agrio- Neuquén

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Uno de los lugares más hermosos de Caviahue. Para llegar hay que tomar la ruta provincial 27 y dirigirse en sentido a Copahue. Allí se toma el camino del Cañadón del Trolote, el cual posee unos 10 kilómetros, que conducirá hasta la famosa cascada. Aquí, el gigantesco salto de agua cae al vacío desde aproximadamente 60 metros de altura y estalla en una pequeña laguna turquesa.

El salto, que según cuentan los mapuches que habitan la zona fue siempre un lugar de culto, es custodiado por un grupo de araucarias que junto al volcán Copahue le agregan color a esta maravilla. Es un sitio mágico para deslumbrarse con la madre naturaleza que genera maravillosas postales imperdibles para quien esté recorriendo la zona.

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