Las lluvias en el sudeste de Brasil dejan al menos 30 muertos y 49 mil evacuados
La presidente Dilma Rousseff anunció una movilización de todo su gobierno y el envío de ayuda a las zonas más afectadas.
La mandataria aseguró que la prioridad del Gobierno es rescatar a las cientos de familias que quedaron aisladas en municipios afectados por inundaciones y por crecidas de ríos, así como ofrecer abrigo a las familias que perdieron su vivienda.
En ese sentido, destacó el envío a la región de soldados del Ejército y de agentes de la Fuerza Nacional de Seguridad que, con sus helicópteros y camiones, han ayudado a los equipos de rescate en las tareas de ubicación y remoción de personas aisladas.
"En seguida vamos a reconstruir las ciudades y los municipios inundados; reconstruir carreteras, hospitales, escuelas y viviendas", agregó la mandataria, al relatar los daños provocados por la caída, en pocos días, del doble de la lluvia esperada para todo el mes de diciembre en Espíritu Santo.
"También vamos a realizar las obras de infraestructura preventiva necesarias, como represas, protección de laderas y drenaje urbano, para impedir que nuevos períodos de lluvias con esta dimensión provoque tragedias como ésta", agregó en Twitter.
Además de la movilización de las Fuerzas Armadas y de equipos de los ministerios de Salud, Desarrollo Social e Integración Nacional (infraestructura), la mandataria también anunció el envío de medicinas y utensilios para atender a los damnificados.
Entre el material ya enviado destacan 9.000 equipos para atención de damnificados, que incluyen frazadas y material de higiene personal, así como 10.000 más en medicinas, cada uno con capacidad para abastecer hasta 1.500 personas en 30 días, según un comunicado de la Presidencia.
Igualmente, fueron enviados 20.000 frascos con químicos para la purificación del agua y varias toneladas de alimentos.
Rousseff dijo haber puesto en marcha una compleja acción interministerial que comenzó con las alertas del Centro Nacional de Vigilancia de Desastres Naturales y el envío de los militares, así como de una Fuerza Nacional del Ministerio de Salud para tratar damnificados y prevenir enfermedades.
Un equipo de ingenieros del Ministerio de Defensa también fue desplazado a Espíritu Santo para que analice la necesidad de tender puentes provisionales en las regiones afectadas.
Las medidas fueron anunciadas tras la reunión, de poco más de una hora, que la mandataria tuvo en Vitoria, capital regional, con el gobernador de Espíritu Santo, Renato Casagrande; el ministro de Defensa, Celso Amorim, y comandantes de la Defensa Civil y de los Bomberos para coordinar las tareas de rescate.
También participaron en el encuentro los ministros de Integración Nacional, Francisco Teixeira, y Salud, Alexandre Padilha; así como el comandante del Ejército, el general Enzo Peri.
"La región enfrenta el mayor desastre climático en varios años. El momento es triste porque hay sufrimiento por la pérdida de vidas y por las dificultades de casi 50.000 familias expulsadas de sus casas en vísperas de Navidad", dijo Casagrande.
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