Se trata de pantalones de piel humana, que eran vestidos por seres vivos con el consentimiento de los muertos para garantizar la buena fortuna, pero venían con una trampa de efecto irreversible. LAS IMÁGENES PUEDEN HERIR LA SENSIBILIDAD DEL LECTOR.
Los nábrók son sólo una de las muchas rarezas que se pueden apreciar en el Museo de Hechicería de Islandia, pero su origen macabro los hacen únicos: se trata de una prenda de vestir hecha con la mitad inferior de la piel de un cadáver humano.
Según los brujos islandeses de hace 500 años, los pantalones de piel humana garantizaban la riqueza del hombre que los usara. Para confeccionarlos hacía falta tener el permiso en vida del dueño del tejido, según explicaron en el canal de YouTube Atlas Obscura.
Una vez que el donante moría, el nuevo usuario de su piel sólo tenía que desenterrar el cadáver, extraer la piel de la cintura para abajo y ponérsela cual pantalón, pero con la moneda robada de una viuda pobre en el escroto junto a un papel con el dibujo del signo nábrókarstafur.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Nabrokarstafur.jpg
Ya completo el ritual y ajustada la segunda piel al cuerpo del feliz usuario, lo recomendable era no morir con los nábrók puestos porque eso condenaría al infierno al nuevo propietario.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En vez, el nuevo propietario deb{ia lograr que otra persona se hiciera cargo de los pantalones y lotrs traspasaba sin sacárcelos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario