Marcos Córdoba recibió este martes una pena de tres años y medio de prisión por el accidente ferroviario del 22 de marzo de 2012 que dejó un saldo de 51 muertos y 702 heridos. "Pensé que iba a ser absuelto porque soy inocente", aseguró.
Marcos Antonio Córdoba es el maquinista que conducía el Chapa 16 que chocó contra la estación de Once y a quien el Tribunal Oral Federal Nº2 acaba de condenar a tres años y medio de prisión y siete de inhabilitación, por considerarlo parte responsable del delito de estrago culposo, "por haber causado la muerte de 51 personas, más una por nacer".

Córdoba tiene 29 años y dice ser una víctima más y llora al reconocer su temor de ir a prisión.

"Estoy angustiado, dolido, decepcionado. No tengo muchas palabras más. Esto, sinceramente, no me lo esperaba. Pensé que iba a ser absuelto porque soy inocente. Hice todo lo posible: frené el equipo y el equipo no respondió. Si hubiese estado todo bien, ¿por qué el equipo no frenó? ¿Por qué no frenó, cuando yo frené a una distancia prudencial? Mucho ánimo no tengo. Digo lo que siento, lo que me parece injusto", expresó Córdoba, tras el fallo.

Además el maquinista relató en diálogo con el diario Tiempo, cómo recuerda esa mañana de febrero de 2012: "Lo que no se me va a borrar nunca más son los gritos de la gente, los estallidos, cuando cortaban los fierros. La herida superficial se va, pero la que te queda siempre es la que tenés en el corazón y en la cabeza. Eso no te lo borra nadie".

"Al principio fue todo rápido. Me enteré de la cantidad de fallecidos recién cuando fui a declarar, tres días después. Me encontré con mi abogada y el juez, y ahí me fui informando cómo fueron las cosas", repasó.

Córdoba no quiso señalar culpables y en ese sentido se limitó a sostener: "Lo único que sé es que soy inocente porque hice todo lo posible para frenar ese equipo", a lo que agregó que él es "personal idóneo" y que estudió para ejercer su profesión, intentando desacreditar a quienes apuntan a una impericia del conductor.

Córdoba además admitió sentir miedo ante la posibilidad de ir a la cárcel: "Tres años de no ver a tu familia, de no disfrutar ninguna fiesta, un cumpleaños ni nada con tu familia… Obvio que da miedo. Miedo, dolor", dejó saber. "Soy una víctima más porque yo sentí, estuve ahí. Está bien, no he perdido familiares como ellos (refiriéndose a las familias de las víctimas que estuvieron en el juicio), pero sentí lo mismo que sintieron ellos", cerró la charla el motorman.