El serbio Novak Djokovic, defensor del título, se adueñó de una plaza en la final del Abierto de Australia, primer Grand Slam de la temporada que se está disputando en Melbourne, al superar al suizo Roger Federer, por 6-1, 6-2, 3-6 y 6-3.
En dos horas y 20 minutos certificó su quinta presencia consecutiva en la final de un grande el primer cabeza de serie, campeón el pasado año de Wimbledon y de los Abiertos de Australia y los Estados Unidos y subcampeón de Roland Garros, torneo que todavía se le resiste.

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El rendimiento de uno y otro fue desigual en el arranque: un Djokovic pletórico se midió con un Federer disminuido, superado en todas las facetas por el cinco veces campeón del torneo.

El jugador de Belgrado, de 28 años y poseedor de diez Grand Slams, llevó el duelo donde quiso y desde el fondo de la cancha construyó un triunfo que supondrá su 19º aparición en la final de un Grand Slam.

Sin atisbos del mejor Federer, el suizo acumuló sobre todo números negativos. Doce errores no forzados y apenas once puntos ganados, seis de ellos con golpes ganadores, explican el 6-1 que encajó en la primera manga.

El segundo parcial mantuvo la tónica, aunque Federer comenzó a recuperarse. Igualmente fue un 6-2 para el serbio, que en el tercero sintió el trajín inicial y permitió la recuperación de su rival, que lo cerró por 6-3.

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El cierre del techo, motivado por la lluvia, interrumpió momentáneamente la semifinal. Un paréntesis que precipitó la recuperación de Djokovic, menos descansado que el suizo. Finalmente, la manga definitiva fue un contundente 6-3 en el quinto para el Nº1.

El británico Andy Murray o el canadiense Milos Raonic, quienes protagonizarán la otra semifinal, será su adversario en el definitivo encuentro por el trofeo.