"El Ángel de la Muerte" solicitó a la gobernadora bonaerense una amnistía extraordinaria para quedar en libertad. Fue condenado a perpetua por 11 asesinatos y lleva 44 años en prisión. Leé la carta completa.
Es el mayor asesino civil que tiene Argentina. Este mes, se convirtió en el hombre con más años en prisión de nuestra historia. Robledo Puch lleva 44, pero no quiere sumar más. Es por eso que acaba de pedir, por medio de una carta dirigida a la gobernadora María Eugenia Vidal, un "indulto extraordinario".

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"Señora Vidal: He cumplido inexorablemente con todos los plazos legales y cronológicos que la ley estipula desde que fui detenido aquel fatídico jueves 3 de febrero de 1972", dice el texto manuscrito que publicó Clarín.

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"La presente se ha convertido en una pena que se agotaría con la muerte, siendo que la pena de muerte no cuenta con precedentes en nuestro país", señala la misiva. Y continúa: "No sería bueno que ahora se estableciera uno porque se transformaría en una pena desproporcionada, cruel, inhumana y degradante. Razón por la cual Robledo Puch está solicitando un indulto extraordinario inmediato."

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A Puch lo bautizaron "El Angel de la Muerte" los diarios en 1972. Hijo ejemplar, trilingüe –estudió inglés y alemán–, asiduo concurrente a misa y dueño de una sensibilidad particular para el piano, Robledo Puch empezó a robar a mano armada a los 16 años.

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No quería llenarse la panza, sino tener plata para comprarse motos y manejar cupés Dodge Polara. A los 18 empezó a asesinar a sus víctimas y a los 20 lo detuvieron. En su último asalto, además de matar al sereno de una ferretería, ejecutó a su cómplice, sin darse cuenta de que el joven tenía el DNI en un bolsillo: la Policía lo identificó y llegó hasta él.

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En la polémica carta, el autor de 11 homicidios, 17 robos y dos violaciones también critica las condiciones en las que viven los internos en las cárceles bonaerenses, y alega que el cumplimiento total de la pena se agotaría con su muerte, lo que impediría su "reincorporación a la sociedad".

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Robledo Puch, hoy preso en Sierra Chica, pasó toda su vida adulta en prisión. "Ni los nazis condenados a prisión en el juicio de Nüremberg, ni Nelson Mandela en Sudáfrica sufrieron la cárcel a que fui sometido con apenas 20 años recién cumplidos", dice en su carta de 20 páginas.

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