Funcionarios del gobierno chileno rechazaron la extensión de la plataforma territorial argentina, aprobada recientemente por Naciones Unidas.
El director nacional del Instituto Antártico Chileno, José Retamales Espinoza, expresó su rechazo sobre el pronunciamiento realizado por la Naciones Unidas respecto a la extensión de la plataforma continental argentina y consideraron a las Islas Malvinas como territorio británico.
"Lo que están diciendo es que existen 200 millas desde el borde costero e incluye además a las Islas Malvinas, que obviamente es territorio británico", manifestó Retamales Espinoza.
Para Chile, el mapa mostrado por la Argentina se proyecta sobre su territorio antártico.

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El funcionario indicó que la extensión de la plataforma realizada por Argentina ya fue realizada por otros países como el Reino unido, Noruega y Australia afectando en algunos casos territorios de la Antártida.
"Chile también está haciendo los estudios para declarar su plataforma continental extendida, que va más allá de las 200 millas marítimas", sostuvo Retamales Espinoza.
"En parte, ese bloque del continente blanco no es chileno ni argentino ni del Reino Unido, ni ningún país reconoce que alguna de esas tres naciones, que tienen reclamaciones en esta área, sean dueños de ese espacio", agregó.
Por su parte el canciller Heraldo Muñoz negó la validez de lo establecido por la Convención Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar del nuevo "Límite Exterior de la Plataforma Continental Argentina".

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Asimismo el ministro del Interior chileno, Jorge Burgos, puntualizó que los reclamos sobre extensiones territoriales y el territorio antártico deben dirimirse de manera "muy amistosa, como siempre se ha hecho".
El pronunciamiento de la ONU le concede a la Argentina 1.700.000 kilómetros cuadrados de plataforma continental afectando de ese modo a las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur, y la extensión denominada Antártida Argentina.
En tanto la canciller Susana Malcorra señaló que la existencia de un conflicto de soberanía sobre Malvinas mantenía en suspensión toda extensión de territorio.
El gobierno británico y el de las islas Malvinas consideraron nulos los anuncios.