Mauro Szeta
Mauro Szeta
Villa Itatí, en Quilmes, es un emporio del paco. La semana pasada, la Justicia desarmó una banda que vendía la droga. Pero un día después el lugar vacío fue ocupado por otro "cartel", que a sangre y bala, dejaron en claro quiénes eran los "nuevos dueños".
El allanamiento se hizo el jueves pasado en Villa Itatí. Una investigación judicial y policial sirvió para desarticular una banda narcocriminal que vendía paco, cocaína y marihuana.

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Mediáticamente, el procedimiento fue bautizado "Cayó la fortaleza del carnicero". La razón del nombre es que el sospechado jefe de la banda tenía una carnicería que usaba como fachada para desplegar su actividad delictiva.

Lo concreto es que la fortaleza narco fue desarticulada y nueve personas terminaron detenidas. Se secuestraron más de 4 kilos de cocaína y marihuana y mas de 2500 dosis de paco.

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El operativo lo hizo la comisaria segunda de Bernal y la fiscalía 20, especializada en narcotráfico.

Pero la historia no termino ahí. A las 24 horas de la detención de la banda narco, otro grupo narcocriminal desembarcó en el lugar.

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A los tiros, y a sangre y fuego se hicieron capos del territorio.

Para meter miedo y dejar en claro que ahora mandanban ellos, empezaron por atacar a tiros a consumidores de paco que vinculaban con la banda anterior.

En ese contexto, el sábado, en la cava de la Villa Itatí, hubo tres ataques a balazos. La historia terminó con dos heridos y un muerto, identificado como Brian Pérez. El mensaje es claro: los narcos siguen siendo los capos. Cambian los jefes, la guerra sigue.