El obispo de Zárate-Campana, monseñor Pedro Laxague, dijo que "la iglesia tiene las puertas abiertas para todos" y desautorizó al sacerdote de la parroquia San Isidro Labrador de Lima, Carlos Scarlata, quien había colocado un cartel en la iglesia para que las mujeres y niñas no fueran a catequesis o misa con calzas, jeans o cualquier otra prenda "indecorosa".
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"La Iglesia tiene las puertas abiertas para todos, quiere recibir a todos, atender a todos sin discriminar a nadie. Lo que mira Dios es el corazón de la persona que se acerca a conocerlo. El señor nunca se va a fijar en la vestimenta, los adornos", explicó Laxague en un video.

En cuanto al incidente con el cartel, afirmó que se opone a las indicaciones y que se reunió con Scarlata. "Como obispo me opongo a que se pongan indicaciones taxativas. Estuve hablando con el sacerdote y me reconoció el error que fue esto".

"Según él, dice que no había dado indicación de ponerlo pero él es el responsable de la parroquia. Me prometió que lo iba a retirar. Le pedí que se reconciliara con la gente, que reconociera el error", agregó.

Sin embargo, este miércoles Scarlata habló con la prensa y estuvo muy lejos de reivindicarse por sus controvertidos dichos. "Con la catequista coincidimos en que teníamos que pedirles a las madres que cuidaran el pudor de sus hijas. Que las vistieran correctamente, no como monjas, pero con ropa suelta".

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"Había que ponerle un freno a esto que también pasa en los casamientos, porque las mujeres vienen con pollera, escotes y transparencias: estamos en un lugar sagrado", continuó el cura, que según dejaron saber algunos habitantes del pueblo, llegó a echar a una chica de un casamiento por tener un vestido largo con escote y que lo mismo hace con las mamás que amamantan a sus bebés en el templo.

Acerca del revuelo que se armó en torno a su medida, llevada adelante con afiches que prohibían la entrada a la iglesia de mujeres con "vestimenta no permitida dentro del templo: minifalda, ropa ajustada, shorts, pantalones ajustados, calzas, tajo, escotes, strapless, musculosas y puperas", consideró que hay mujeres de "mal espíritu que armaron, hablando mal y pronto, un quilombo".

Porque "este pueblo está endemoniado" dijo Scarlata, que ni siquiera deja que nenas menores de edad usen este tipo de prendas durante la misa, ya que las considera "indecorosas". "Mal vestidas sin ocasión de pecado para los hombres", argumenta Scarlatta, antes de redoblar la apuesta: "Si quieren que las respeten que empiecen por respetarse a sí mismas".