Mauro Szeta
Mauro Szeta
Un adolescente, de 17 años, violó a su cuñada, de 16, en un aula de un colegio de Avellaneda. La chica, quien sufre de alcoholismo, ya había sido abusada por su padre.
Todo empezó como una previa de alcohol en la puerta del colegio Ernesto Longobardi de Avellaneda. Luego, el espanto. El victimario, menor de edad, su víctima, también. El victimario, además era el cuñado de la víctima.

A este cuadro parental hay que sumarle que la menor de 16 años ya había sufrido abuso sexual años antes por parte de su padre.

En todo este contexto, la adolescente terminó abusada por su cuñado, de 17 años, y lo denunció. La madre de la nena llegó al colegio y grabó con un celular todo lo que pudo. Empezaba un escándalo. Corría octubre de 2014.

La denuncia fue clara: la chica de 16 años contó una y otra vez en la fiscalía de menores de Lomas de Zamora que fue violada y golpeada en la escuela Longobardi, en horario de clase.

"Una compañera le dijo a mi hija que una profesora la llamaba. Entonces ella salió del aula, bajó un primer tramo de la escalera y apareció el hermano del novio, que la agarró del brazo y la metió en una de las salas de laboratorio que por la tarde no se ocupan", explicó la mamá de la víctima.

Ya de arranque, los peritos confirmaron que la menor tenía signos de violación. El acusado siempre intentó minimizar el ataque con el pretexto de una relación consentida que no llegó a consumar.
Dijo su defensa en el debate que la menor en plena situación "rememoró el abuso de su padre y por eso lo denunció".

La prueba genética derribó el relato del imputado. Las juezas del Tribunal no le creyeron nada.

Como la chica tiene problemas con el consumo de alcohol, su madre cree que el abusador aprovechó esto y la emborrachó durante el mediodía, horario en que los estudiantes salen de la escuela para almorzar.

"Mi hija está en tratamiento por adicción al alcohol y la tenemos muy controlada. Pero el viernes al mediodía no vino a almorzar. Fue a la plaza con su novio y tomaron dos cervezas. Después apareció el cuñado con un litro de whisky y también se lo tomaron", narró la madre.

En el juicio, la fiscalía pidió 12 años de cárcel para el menor acusado. La querella solicitó 13 años de prisión. "El acusado estuvo un año bajo tutela del Estado por ser un menor en conflicto penal, y llegó libre al debate", contó el abogado Andrés Bonicalzi.

En el debate, las juezas Ación, Buzzo y Pascual dieron por probado el abuso y condenaron al menor, que tenía 17 años, al momento del abuso.

La calificación que aplicaron fue abuso sexual con acceso carnal. Como se trata de un condenado del fuero de responsabilidad juvenil, le aplicaron la mitad de la pena que se aplica a los delitos cuando son en grado de tentativa.

El menor terminó sentenciado a cuatro años de cárcel, pero no irá preso hasta que la sentencia quede firme.