El Gobierno nacional anunció este lunes la eliminación del arancel del 35 por ciento para la importación de computadoras, notebooks y tablets a partir de marzo de 2017, lo que pone en peligro el trabajo de 4.900 personas vinculadas al ensamblaje.
"El objetivo es reducir el precio y mejorar la calidad de los productos", señaló el ministerio de Producción que conduce Francisco Cabrera, al tiempo que afirmó que con la medida "se beneficia de manera transversal a toda la economía al bajar el costo de un insumo básico, generando incentivos a la creación de empleos y emprendimientos".

"Nuestro norte es la competitividad. La Argentina es el país de la región donde las computadoras son más caras por falta de competencia. Ese sobrecosto lo pagan todos los ciudadanos", sostuvo el secretario de Comercio, Miguel Braun.

Más allá de declarar que "en tareas vinculadas al ensamblaje de computadoras y notebooks, hoy trabajan 4.900 personas", el ministerio estimó que sólo "unos 1.000 trabajadores se verían afectados
(74% en Ciudad de Buenos Aires y provincia de Buenos Aires)".

"Los ministerios de Trabajo y Producción están trabajando con los sindicatos, las empresas y los trabajadores para acompañar la transición con un plan que incluye: capacitación, seguro laboral y acuerdos con nuevos empleadores, donde el Estado cubrirá hasta el 50 por ciento del salario por un año"
, remarcó el parte de prensa.

Además el Ministerio de Producción sostuvo que "los trabajadores podrán participar voluntariamente del programa de transformación laboral para reorientar su carrera hacia los sectores más dinámicos, con demanda de empleo y oportunidades de competitividad genuina".

En forma complementaria se anunció que se implementarán facilidades de financiamiento con programas de 18-24 cuotas para favorecer la compra de notebooks de ensamblado nacional.
Además el Estado adquirirá 250.000 notebooks para el Programa Conectar Igualdad.

El Ministerio de Producción indicó que "la Argentina es el país más caro de la región" en materia tecnológica y afirmó que "una computadora cuesta 80 por ciento más que en Colombia, 50 por ciento más que en Chile y casi el triple que en Estados Unidos (175%)".