La banda encabezada por Perry Farell y Dave Navarro se presentó en El Teatro Vorterix con un show vibrante y sólido.

Nos habíamos quedado con las ganas de más y parece que ellos también, porque Jane’s Addiction volvió a tocar en Buenos Aires a un año de su primer show, ese que fue exclusivo para los clientes de una empresa de telefonía celular y al que sólo se entraba por invitación. Esta vez, cada una de las 1500 personas que vibraron en El Teatro de Colegiales (a.k.a. Vorterix) pusieron de lo suyo para ver a los californianos y la fórmula de los riffs furiosos de Dave Navarro sumados los agudos del cantante Perry Farrell dio resultado.

Farrell ya inventó el Lollapalooza, se excedió con las drogas y el alcohol, se rehabilitó, se casó y fue padre, puso a su mujer a bailar con indumentaria sadomasoquista en sus shows e hizo vaya uno a saber cuánta cosa más. Ahora se dedica a dar saltos enérgicos por el escenario y a pegar alaridos electrizantes, como lo hizo en su show del martes pasado. La banda salió fortalecida de su último hiato, entre 2004 y 2008, retomaron las giras en 2010 y no se bajaron nunca más del tren de los rockstars itinerantes, por suerte.

El show en El Teatro fue sólido y compacto. Sí, eso es un eufemismo para decir que duró hora y media. Como para eliminar a los que sólo fueron a escuchar su hit noventoso "Been caught stealing" o al más reciente "Just because", Farrell  se los tiró por la cabeza en seguida. Total, él sabía que le quedaba un arsenal de temas, muchos parte del último disco de la banda, "The Great Escape Artist", como "Underground" (con la que empezó el show),"Twisted tales" y "End to the lies".


 


No faltaron tampoco "Ain’t no right", "Mountain song", la desenchufada "Jane says", "Three days", "Ted, just admit it...", "Stop!" y "Ocean size" a modo de bis y como cierre del show. Para su segunda visita a Buenos Aires, Farrell y Navarro vinieron con el baterista original de la banda, Stephen Perkins, y el bajista Chris Chaney en vez de Eric Avery.

Durante el show de marzo de 2011, la banda demostró en el Auditorio de Puerto Madero que todavía tenía la energía, técnica y el desenfado que los puso en el mapa a principios de los noventas con su placa "Ritual de lo habitual", pero el cuarteto ratificó el martes pasado que no perdió las mañas ni la capacidad de impactar a la audiencia con su atmósfera lisérgica.

Como si las numerosas fracturas de la banda hubiesen generado un tejido nuevo y más resistente, Jane's Addiction está más aceitado que arnés de fetichista (imposible disipar la imagen de sus bailarines acróbatas), así que sólo resta decir "salud y rock" cada vez que Farrell hace un brindis sobre el escenario.



@mafaldachan