A diez meses de la derrota en las elecciones presidenciales, el partido sigue fracturado. ¿Alianzas o renovación interna?
DyN
La UCR está sumergida en una dispersión peor de la que tenía antes de las elecciones de octubre. La decisión de Ricardo Alfonsín de llevar en la boleta radical a Francisco de Narváez generó profundo malestar porque, ideológicamente, el ex aliado del PRO no comulga con la mayoría de los principios de la fuerza centenaria. Sin embargo, en ese momento el radicalismo no se rompió. Post fracaso electoral, con una derrota apabullante ante Cristina Kirchner, los afiliados eligieron como nuevo presidente partidario a Mario Barletta, pero pese a la profunda autocrítica que se vivió dentro del centenario partido, la crisis perdura y se profundiza.
Barletta, quien fue intendente de la ciudad de Santa Fe y candidato a gobernador, fue promovido a la titularidad de la UCR por la "liga de jefes comunales", pero luego fue respaldado, también, por el Movimiento de Renovación (MORENA) de Ricardo Alfonsín. Quedó, entonces, atrapado entre dos sectores. Hoy, dice que hay cada vez mayor cohesión en el radicalismo y brinda como ejemplo una visita a Tucumán en la que estuvieron desde Julio Cobos a Ernesto Sanz.
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Sanz también hace su juego y es bien visto puertas adentro del partido centenario. Lepoldo Moreau, el viejo caudillo bonaerense, se encarga de generar los cortocircuitos, al respaldar muchas de las políticas del Gobierno. Incluso, la reforma constitucional. Aunque no lo dijo en público, en privado, mantuvo conversaciones con el Movimiento por una Constitución Emancipadora, que promueve una enmienda a la Carta Magna, con la posibilidad de una reelección indefinida.
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Oscar Aguad, otra de las espadas fuertes del radicalismo, podría encabezar la lista de diputados nacionales del PRO el año que viene, aunque el acuerdo aún no está cerrado.
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Días atrás, un grupo de dirigentes radicales (entre ellos los diputados nacionales Ricardo Gil Lavedra y Manuel Garrido; los legisladores porteños Claudio Presman y Rubén Campos, y Facundo Suárez Lastra), se reunieron con Mauricio Macri, María Eugenia Vidal, Horacio Rodríguez Larreta y otros popes del PRO, lo que generó otra discordia dentro del partido, con la crítica embanderada por el senador Nito Artaza, quien alertó sobre la posibilidad de que la UCR vuelva a equivocar su camino con una alianza partidaria, en este caso con el macrismo.
Dentro de dos semanas, todos los dirigentes radicales se mostrarán juntos en La Plata para exigir la coparticipación que le corresponde a la provincia de Buenos Aires. Todavía no fue confirmado el lugar para el acto. La idea del mitin es ocultar fisuras. Pero existen. Para el presidente del partido "las conversaciones no son sinónimo de acuerdos electorales". Pero la experiencia de octubre del año pasado es un antecedente que muestra lo contrario.
El radicalismo está disperso y sin rumbo. Quizás por eso, Barletta encargó encuestas y mandó a hacer focus groups, para ver de qué manera levantarlo.
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