Piden perpetua para el acusado del triple crimen de Benavídez
La sentencia se conocerá el próxima 30 de agosto. Cardozo, al salir del tribunal, dijo: "Mi mujer no tenía nada que ver". El fiscal a cargo del caso pidió que la mujer sea investigada por "supuesta instigación, encubrimiento y presunta participación del asesinato" de su hija, de su abuela y de una de sus hermanas.
Juan Carlos Cardozo
"Salía de mí una voz gruesa que me decía ´tengo que matar´. En ese momento fue todo segundos para mí", afirmó Cardozo, quien dijo que no sabía qué podría haber pasado si allí también se encontraba su pareja y la hija de ambos.
"Estoy arrepentido, les pido perdón. Yo jamás haría eso", agregó, mientras lo escuchaban familiares que tampoco dejaban de llorar.
Refirió que guardó un cuchillo en la mochila y fue hacia la casa, donde lo recibió la abuela de su ex pareja, Nilda Ludovica Ham (76), él le preguntó si estaba Romina y ella le dijo que no.
Entonces, "sale de mí como una voz gruesa que me dice ´tengo que matar´", sostuvo el imputado y remarcó que esa voz muchas veces le hablaba en portugués porque practicaba la religión umbanda y había incorporado un espíritu que lo hacía hablar en ese idioma.
En ese momento, empezó a balbucear, no se entendía claramente lo que decía y, si bien no lo mencionó explícitamente, admitió haber asesinado a la anciana, la cual recibió unas veinte puñaladas.
Cardozo reconoció luego que mató a la hija de Romina, Marisol (6), que estaba durmiendo y fue ahorcada: "No sé de dónde saqué el cable, estaba boca abajo y la asfixié", declaró, mientras los familiares de las víctimas se estremecían con el relato.
El imputado detalló que después llevó los dos cuerpos al baño y en ese momento entró a la casa la hermana de Romina, María Florencia Martínez (15), para darle remedios a su abuela.
"Ella me ve, me abalanzo y empezamos a forcejear. Agarré un cuchillo de la mesa. Es como que se quebraban los cuchillos, hincaba y se quebraban", detalló Cardozo.
Qué dicen los peritos
Tras la declaración, se leyó un estudio psiquiátrico del cual surge que "su juicio crítico se halla conservado, pudiendo diferenciar entre lo correcto de lo no correcto" y "no presenta ni ha presentado patología que no le permita ver la realidad", lo cual confirma que Cardozo es imputable.
Por su parte, una psicóloga que entrevistó al acusado dijo a los jueces que en las charlas "tenía un discurso coherente y claro, de apariencia delirante, pero con una intención exculpatoria".
Otras dos colegas manifestaron que era egocéntrico, violento, simulaba delirio y les insinuó si podían revertir su situación.
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