"Soy pecador, pero no corrupto", dijo el ex titular de Cáritas Rosario
Osvaldo Bufarini se presentó en bancarrota por deudas tras librar entre agosto y diciembre de 2013 cheques sin fondos por un total de $1.472.655.
Ese proyecto de construcción de viviendas surgió de un convenio que firmaron el 19 de julio de 2004 el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, y el entonces presidente de Cáritas, monseñor Jorge Casaretto, cuyo objetivo era "proveer de vivienda digna a familias carenciadas mediante el sistema de autoconstrucción".
Uno de los terrenos, en Arroyo Seco, de unas 16 hectáreas, es parte de los activos de Bufarini (escriturado a su nombre el 20 de agosto de 2008). Es probable que no sea embargado porque las 60 familias que viven allí, que no pudieron escriturar los inmuebles, quedarían en la calle.
Bufarini se hizo cargo de la coordinación y ejecución del convenio en Santa Fe. Según cuenta el sacerdote, se usaba un sistema de construcción de placas premoldeadas, que proveía la empresa Cento Constructora SRL. "Al poco tiempo, surgieron deficiencias de humedad y se deterioraron las placas y todo terminó siendo un desastre", afirma.
"La obra se fue demorando porque se cambió el sistema de construcción. Y entre octubre de 2011 y 2012, ya no hubo recursos aportados por Cáritas para afrontar las obras", señala el cura en la denuncia. A partir de este momento, aparecen las zonas grises en su relato. Porque Bufarini alega que para que las obras no se pararan decidió "absorber los gastos de materiales y mano de obra".
"Esto me ha llevado a la ruina económica y ha repercutido de manera catastrófica en mi carrera religiosa. He cesado en mis funciones como administrador parroquial y como decano del Decanato Sur, por una decisión infamante del arzobispo de Rosario y del vicario general, monseñor Emilio Cardarelli", advierte.
El ex titular de Cáritas de Rosario argumenta que "la abrupta ausencia de fondos" lo obligó "a recurrir a prestamistas de la mafia financiera que recibían cheques cobrando altísimas sumas de interés [el 10% mensual]". El religioso dice que en agosto de 2011 cuando se presentó el presupuesto de Cáritas estaban incluidos los fondos para terminar las obras, pero no los que él jura haber aportado de su bolsillo, que calcula en unos $ 400.000.
Esas deudas son las que figuran en la quiebra, pero además Bufarini carga con otros compromisos impagos, como deja traslucir su situación bancaria. Según el informe del Banco Central, Bufarini libró entre agosto y diciembre últimos 317 cheques que fueron rechazados y figuran como impagos en ese organismo. El monto es de $ 1.472.655. En agosto de 2012, Bufarini firmó 112 cheques que no tenían fondos en cuentas de los bancos Galicia, Macro y Credicoop.
El sacerdote Bufarini hizo tres denuncias por amenazas en la Justicia y dice que fue blanco de un intento de secuestro. Acusa a los "prestamistas". Incluso, una combi de la parroquia fue incendiada en la calle.
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