¿Otro centro de detención y torturas en Esteban Echeverría?

Política


  • Está ubicado al sudoeste de la Capital Federal y en la mira está el intendente Alberto Groppi, quien también lo había sido durante la última dictadura militar.
  • En la zona se hallaron cráneos con orificios de bala y se supone que habría funcionado como sostén sanitario de otros campos de detenciónn.
  •  Groppi fue nombrado intendente por la dictadura y hay fotos suyas en el terreno.

Un nuevo centro clandestino de detención y tortura durante la última dictadura militar habría sido descubierto en la localidad de Esteban Echeverría.


 


Ese se suma a otros campos de detención y tortura que funcionaron en Echeverría durante la dictadura, que son en el CIPRA (Centro de Instrucción Profesional de Aeronáutica), camino al Aeropuerto de Ezeiza; otro, en la Ruta 205, en terrenos de la Policía bonaerense; también funcionó otro en la Unidad Penal 3 de Mujeres, en Ezeiza y en la Comisaría 1era. de Monte Grande, cabecera del distrito.


 


Esa comisaría se encuentra al lado del que por entonces era el despacho del intendente. Respecto de los centros de tortura encontrados en Ezeiza, se destaca que entonces la zona pertenecía a Echeverría, hasta 1995, cuando se creó el municipio de Ezeiza.


 


El dato fue dado a conocer por fuentes de la gobernación bonaerense, de acuerdo con una investigación que se encuentra en manos de la Justicia, públicó hoy el diario Página 12.


 


De confirmarse oficialmente la noticia, sería el quinto campo de concentración que funcionó en ese distrito y no por casualidad los organismos de derechos humanos centran sus miradas en el intendente del lugar, Alberto Groppi, ya que ejerció la misma función –aunque bajo la denominación de “comisionado civil”– durante los años de plomo.


 


Groppi, que contaba con las simpatías de los militares, fue “comisionado” hasta 1983 y en 1995 fue elegido intendente, al frente de un partido vecinalista que colgó su lista de la de Eduardo Duhalde. En 2003 su partido impulsó como gobernador a Luis Abelardo Patti.


 


En los organismos de derechos humanos se plantea que es imposible que Groppi no supiera de la existencia de este centro clandestino de detención, que según algunos indicios funcionaba como infraestructura sanitaria de los campos El Banco y El Vesubio, cuya existencia es más conocida. En la zona fueron encontrados cráneos con agujeros de bala que datan de esa época.

La sospecha del funcionamiento de un centro clandestino se generó en el 2004 cuando dos jóvenes hallaron en un predio, conocido como Transradio Internacional, restos humanos que aparentemente habrían pertenecido a personas que habían sido privadas de su libertad.


 


La Secretaría de Derechos Humanos de la provincia presentó entonces una denuncia y el juez federal Alberto Santa Marina inició una causa que todavía está en curso.

Fuentes del gobierno bonaerense citadas por ese diario informaron que allí aparecieron cráneos con impacto de bala, camas y un camión militar abandonado, entre otros elementos que indicarían la existencia de un centro de detención clandestino.


 


El predio, de 260 hectáreas, está ubicado en la circunscripción VI, del partido de Esteban Echeverría. El núcleo de construcciones derruidas y abandonadas, de aspecto siniestro, está conformado por un edificio central de tres pisos y sótanos, galpones y otras construcciones menores. Ya no quedan techos y en muchos casos también han desaparecido las paredes. En algunas de ellas sólo quedan los cimientos.

Según explicó la subsecretaria de Derechos Humanos, Sara Derotier de Cobacho, podría tratarse del mismo centro clandestino que describió Alipio Paoletti en el libro Como los nazis, como en Vietnam, pero que no está incluido en el Nunca Más que elaboró la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep).

–¿Por lo que la Subsecretaría de Derechos Humanos averiguó, las investigaciones van camino a confirmar la existencia de otro centro clandestino?

–Todo indica que sí. Hasta apareció un camión del Ejército que se olvidaron ahí adentro. Ahora hay una guardia privada. Es raro. Quieren preservar el lugar. No sé qué cuidan. Ni sé quién es el dueño.

–¿En las denuncias aparece involucrado Groppi?

–Me han llegado fotos de Groppi paseando por este lugar, donde había casitas de estilo californiano. Era como un barrio privado. No figuran los testimonios, por miedo. Pero ahí se levantó un esqueleto. El esqueleto lo tiene la policía científica.

La titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, también confirmó a este diario la aparición de pruebas contundentes. “Yo no descarto que allí funcionara otro centro clandestino. Los informes que me llegaron hablan de la existencia de un lugar con grilletes en las paredes, hay comentarios de que allí funcionaba una maternidad, que hubo hijos de mujeres detenidas desaparecidas.”

Y, aparentemente, el intendente Groppi, “tenía conexiones con el aparato represivo de entonces ya que también era intendente durante la dictadura”, señaló Carlotto en declaraciones a  Página 12.


 


De hecho hay numerosas fotografías periodísticas de 1980 (como la de la tapa de esta edición) que muestran al intendente junto a autoridades provinciales, militares y policiales recorriendo el terreno donde ahora se sospecha que funcionaba el centro clandestino de detención.


–¿Por qué?

–Groppi no podía no saberlo. De hecho, hay fotos de este comisionado de la dictadura caminando con Massera y Videla, lo que habla de su cercanía con estos personajes –dijo, en alusión al miembro de la primera junta militar y el presidente de facto.


 

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