A diez años del affaire con Bill Clinton, Mónica Lewinsky se operó y se cambió el nombre

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En un intento por rehabilitar su imagen, la ex pasante de la Casa Blanca se retocó la cara y se hace llamar por otro nombre. Vida de casada y cero política.

Bill acompaña a su esposa Hillary en la campaña electoral en la que se postula como candidata a presidente, en tanto que Mónica… ¿en qué anda?

Hoy se cumplen diez años desde que la prensa reflejara por primera vez el romance que el entonces presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, mantenía con una becaria de la Casa Blanca, Mónica Lewinsky.

Desde aquel 17 de enero de 1998 el matrimonio y la joven morocha, gordita y de cara redonda, recorrieron caminos muy distintos.

En principio, Hilary -con la ayuda de Bill- pregona por los pueblos estadounidenses su capacidad para gobernar el país y por ende solicita a los votantes que se acuerden de ella en las primarias demócratas y en las nacionales después.

Otra es la actualidad de quien logró fama haciendo públicas sus relaciones sexuales con el ex presidente. Hoy en día Mónica busca el olvido, el anonimato y la vida tranquila con cirugías plásticas y la vida pueblerina.

Cuando las llamadas de los canales de televisión comenzaron a hacerse cada vez más espaciadas, Mónica entendió que su momento había pasado y que lo mejor era dedicarse al diseño de carteras y su venta por Internet.

Luego, en 2006, se radicó en Inglaterra, donde se graduó en el master de Psicología Social de la London School of Economics. Al tiempo regresó a los Estados Unidos, conoció a un hombre y se casó con él.

Con el temor de que la campaña de Hillary despierte el recuerdo popular de sus andanzas, Mónica -de 33 años- se realizó cirugías estéticas para suavizar sus marcados rasgos, se hace llamar Karen y reparte el día en el poblado de Arkansas entre un local de artículos navideños y la venta de casas.

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