Por abusar de una pareja y matar a la mujer fue condenado a reclusión perpetua

*Pablo Ritorni, un trabajdor golondrina de 29 años, cometió un terrible crimen en Ucacha.
* En un bar del pueblo, primero atacó salvajemente a Jorge Pucci, luego abusó de su esposa, la mató y finalmente prendió fuego a la vivienda de sus víctimas.
*La hija del matrimonio, Yésica Pucci, pidió “toda la condena posible” para los acusados.

La Cámara Segunda del Crimen de Río Cuarto condenó, en juicio por jurados populares, a reclusión perpetua al trabajador golondrina Juan Pablo Ritorni (29), por encontrarlo responsable de la violación y asesinato de una mujer ciega, y por abusar y golpear brutalmente a su esposo.

El otro acusado, el entrerriano Walter Benítez (22), fue absuelto del cargo de encubrimiento que se le imputaban, en el marco de la sangrienta sucesión de hechos ocurridas en las primeras horas del 9 de abril de 2006 en Ucacha, una población de 5 mil habitantes ubicada a unos 252 kilómetros al sur de Córdoba capital.

Esa madrugada, en el bar Don Moya, propiedad de los damnificados, Jorge Oscar Pucci fue abusado y luego golpeado salvajemente (hoy está en silla de ruedas), mientras que su mujer María Cristina Oliva, quien dormía en una vivienda vecina al local, fue violada y asesinada, antes de que el agresor le prendiese fuego al inmueble.

El tribunal, presidido por Oscar Testa, superó ampliamente la pena pedida por el fiscal Jorge Medina, quien había solicitado 40 años para Ritorni, pero no hizo lugar al pedido de pena de 6 años para Benítez, finalmente absuelto por los jurados populares.

Carlos Mastrángelo, defensor de Ritorni, pidió la pena mínima para el imputado, al considerar que si bien fue el autor de las muertes, no lo fue de los abusos, el robo y el incendio de la vivienda. Ahora, dijo que evaluará los fundamentos del fallo para apelar la condena ante la Cámara de Casación. Según la sentencia, Ritorni pasará toda su vida tras las rejas, sin poder esperar al beneficio de libertad condicional.

Pucci, quien asistió algunas jornadas al juicio oral en silla de ruedas, dijo que perdió la audición y demostró dificultades para hablar, como resultado de la brutal golpiza y vejaciones que sufrió, previa a la violación de su mujer, quien fue encontrada con un trozo de vidrio clavado en la cabeza y las piernas en llamas.

Yésica Pucci (17), la hija de la pareja que milagrosamente no estaba en la vivienda en la noche fatal, pidió al principio del juicio “toda la condena posible” para los acusados.

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