Se confirman las quejas de pasajeros de aviones

*Hace una semana un grupo de aviones de vuelos internacionales fueron derivados de Ezeiza a Córdoba.
*Los pasajeros se quejaron amargamente del mal trato y el poco servicio que recibieron.
*Ahora se confirma que en el aeropuerto faltan sillas, no hay agua en dispenser, hay un sólo bar de autoservicio y no hay carros para llevar equipaje.

Hace una semana, minutouno.com informaba que el aeropuerto de Ezeiza en Buenos Aires se cerró por niebla y cinco vuelos internacionales fueron derivados a Córdoba: uno de Aeroméxico, uno de Lan Ecuador, uno de Continental (que estuvieron sólo estacionados en la pista sin que su pasaje bajara), un jumbo de Aerolíneas Argentinas procedente de Madrid con 270 pasajeros y un Boeing 767 de American Airlines procedente de Dallas con 180 pasajeros.

Estos dos últimos sí hicieron bajar a sus pasajeros (450 en total) y fue en ese momento cuando varios de ellos hicieron sentir sus quejas por los malos tratos y el mal servicio que el aeropuerto Ambrosio Tararvella prestó cuando aún no cumplió un año el nuevo espacio inaugurado por Aeropuertos Argentina 2000.

Algunos pasajeros cordobeses que venían en esos vuelos, ya reintegrados a la vida cotidiana, hicieron saber en detalle los problemas que notaron en el servicio a los pasajeros. La sala de tránsito cuenta con sólo 270 sillas, por lo que se vio desbordada. Allí, un barcito atendido por un solo empleado sirve a precios de primer mundo y con modos de servicio militar. Hay que ir con la bandeja, servirse uno mismo y luego hacer una cola para pagar, que por la cantidad de gente que había ese día, se hizo eterna.

Del otro lado del mostrador de Inmigraciones, hay un bar un poquito más grande, pero funciona con la misma modalidad, las mismas bandejas y las mismas colas. Y lo que es peor, los mismos precios: un café en pocillo $ 4,90, en jarrito, $ 7, una gaseosa en lata $ 5,40, una botellita de agua $ 5,60, un yogur $ 4,70, una botellita de cerveza $ 6,80, una ensalada $ 12,30, y un sándwich de miga con pollo $ 16,50.

Pero si alguien quiere sentarse un rato con sus valijas a esperar ante los cada vez más frecuentes retrasos de los vuelos, tiene que terminar en el bar, le guste o no. Es que si busca un asiento en la planta alta –donde está el sector partidas– no lo encontrará. En realidad, sólo hay 10 sillas de lata en una punta, justo al lado de la farmacia y del telecentro. En la planta baja, donde está el sector de arribos, hay 65 sillas, también insuficientes para un aeropuerto que “debería estar preparado para recibir hasta mil pasajeros”, según los propios trabajadores de distintas reparticiones.

A todo ésto, la falta absoluta de comodidades y servicios se paga; y muy bien: US$ 18 por persona de derecho de aeropuerto en vuelos internacionales, a la altura de las principales terminales aéreas del mundo.

Para ir hasta la playa de estacionamiento, la mayoría arrastra sus valijas con rueditas, pero tienen que ser valijas cuatro por cuatro para poder sortear los obstáculos y saltar los cordones, dado que la vereda es de un asfalto rugoso y no hay rampas. Ni hablar de una persona en sillas de ruedas: directamente que no se le ocurra ir al aeropuerto.

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