El ayudante de Arruabarrena y una confesión luego del gas pimienta: "Era un funeral"

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Diego Markic, ayudante de campo de Rodolfo Arruabarrena, reveló algunos detalles desconocidos sobre aquel repudiable episodio en Copa Libertadores.

Sin lugar a dudas que la noche del gas pimienta en el encuentro de octavos de final de Copa Libertadores entre Boca y River en 2015 fue uno de los hechos más lamentables en la historia del fútbol sudamericano: en aquella oportunidad el partido fue suspendido en el entretiempo y el Millonario, que terminó ganando la competición, avanzó a la siguiente ronda.

El equipo de, por aquel entonces, Marcelo Gallardo había ganado el encuentro de ida por 1-0 con un gol de penal de Carlos Sánchez en el Monumental, y en los primeros 45 minutos en La Bombonera igualaba sin goles. Luego de muchos años, uno de los actores principales del encuentro contó algunos detalles que no se conocía.

Diego Markic, ayudante de campo de Rodolfo Arruabarrena, habló en exclusivo con el Twitch de Olé y revivió lo que se vivió en aquella oportunidad: "Es una situación que nunca se había dado. En esas situaciones no sabes cómo manejarte en realidad y también hubo algo muy importante que fue justo que Grondona hace muy poquito que no estaba más. Y los que tuvimos la oportunidad de conocer a Grondona decía que los partidos se terminaban en la cancha, entonces yo creo que si Grondona todavía seguía, ese partido para mí se hubiese terminado", señaló.

"La noticia cuando nos vamos de la cancha era que seguramente se volvía a jugar rápido porque se tenían que jugar los cuartos después, seguramente con cancha neutral y sin público o mismo en la Bombonera y sin público. En la cancha no sabíamos lo que había pasado, no sabíamos cómo se había generado eso. Era difícil entender bien lo que había sucedido", confesó.

CÓMO VIVIÓ EL PLANTEL LA NOTICIA DE QUE EL PARTIDO NO SE JUGABA

"Fue bravo porque el día después nos quedamos concentrando porque teníamos que esperar la decisión pensando que se podía llegar a jugar. Al otro día entrenamos, estaban justo por emitir la decisión. Se emite la decisión, arrancamos el entrenamiento y era un funeral, era terrible por el ánimo de los chicos, quedar afuera de la Copa así y te da un poco de impotencia, de rabia de no poder terminarlo dentro de la cancha. Fue bravo porque encima nos suspenden la cancha y nos toca jugar con Vélez de visitante, con Olimpo de local sin público y después nos tocaba Newell's y venía el receso. Era muy difícil levantarlos a los chicos, con Newell's terminamos ganando 4-0 pero con Olimpo de local perdemos 3-0. Fue un partido de los peores que nos tocó dirigir, muy difícil, sin gente y por suerte después vino el receso", apuntó.

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