"Atónitos": durísimo descargo de Bélgica contra la FIFA por la habilitación del estadounidense expulsado
La Real Asociación Belga de Fútbol (RBFA) acusa a la entidad madre de violar sus propios reglamentos y romper los principios del "fair-play".
Folarin Balogun fue echado ante Bosnia pero fue habilitado para jugar contra Bélgica.
La Real Asociación Belga de Fútbol (RBFA) rompió el silencio con un durísimo comunicado oficial contra la FIFA, en el que se mostró "atónita" ante la polémica decisión de habilitar al delantero estadounidense Folarin Balogun para el cruce de octavos de final de este lunes 6 de julio en Seattle.
De esta manera, lo que comenzó como una llamativa resolución burocrática en los escritorios de la FIFA escaló rápidamente a un conflicto diplomático y deportivo de proporciones internacionales.
Para la delegación europea, la medida cautelar que aplicó el Comité Disciplinario para otorgarle una "suspensión condicional" al atacante de la selección de Mauricio Pochettino carece de sustento y contradice de forma directa la jurisprudencia histórica de los Mundiales.
Los argumentos de Bélgica: contradicción y automatismo de la FIFA
En su descargo, la RBFA desmenuzó el andamiaje legal de la FIFA para demostrar las inconsistencias del fallo. Si bien la entidad madre se respaldó en el artículo 27 del Código Disciplinario —que faculta a la Comisión a suspender la ejecución de una pena—, el fútbol belga contrapuso las normas específicas de la competencia:
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Violación del Código Disciplinario: Los belgas señalaron que el artículo 66.4 de dicho código prevé claramente que una expulsión por tarjeta roja conlleva automáticamente una suspensión para el siguiente partido, tal como ocurrió con todas las expulsiones previas en este Mundial.
Contradicción con el Reglamento del Torneo: El comunicado advierte que la habilitación choca de frente con el artículo 10.5 del Reglamento de la Copa Mundial de la FIFA 2026, el cual reza textualmente: "Si un jugador o un oficial del equipo es expulsado por una tarjeta roja directa o indirecta, será automáticamente suspendido del siguiente partido de su equipo".
Lejos de presentarlo como una interpretación gris de las normas, desde Bélgica recordaron que la propia FIFA se encargó de machacar el carácter inflexible de las tarjetas rojas en la antesala de la cita máxima.
Según explicaron, el automatismo de las suspensiones fue reafirmado de forma explícita en la Circular n.º 16 del 12 de mayo de 2026 enviada a todas las federaciones, e incluso se repite de manera rutinaria en cada Reunión de Coordinación previa a los partidos y en los talleres informativos de las delegaciones.
¿Peligra el partido de octavos de final?
El descargo belga no se quedó únicamente en la queja mediática. Sobre el cierre del comunicado, la RBFA lanzó una advertencia directa que abre un escenario de incertidumbre absoluta a pocas horas del silbatazo inicial en Seattle.
"Con el fin de salvaguardar los derechos legítimos de todos los equipos participantes y proteger los principios fundamentales del fair-play en nuestro deporte, tanto en esta Copa Mundial de la FIFA como en ediciones futuras del torneo, la RBFA examina todas las opciones potenciales", sentenció la federación. El clima en la previa de los octavos de final quedó completamente dinamitado por una decisión que promete traer cola en los tribunales deportivos.








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