Luego del entredicho con Mancini que lo tuvo varios meses parado, el Apache volvió para gritar campeón en el City.
Hace menos de dos meses, Carlos Tevez se volvía a poner la camiseta de un Manchester City que perseguía (bastante lejos, por cierto) al líder Manchester United en la Premier League. El híper conocido entredicho con el entrenador italiano Roberto Mancini lo había marginado de las canchas durante 6 meses y el argentino regresaba pidiendo pista.
Pero claro, ni el más optimista iba a imaginarse que hoy, a casi 8 meses de aquella discusión con el DT del equipo, el presente del jugador argentino iba a ser tan feliz.
Sucede que aquellas diferencias que parecían irreconciliables se limaron por el bien del equipo y la jugada no podría haber salido mejor. Tevez se reincorporó a la perfección a un equipo que hoy grita campeón luego de una definición para el infarto sobre su clásico rival.
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Entrando desde el banco en un principio y haciendo una dupla letal con su compatriota Sergio Agüero después, el Apache mostró lo mejor de su repertorio para acompañar la remontada de su equipo, que descontó la a priori inalcanzable ventaja de 8 puntos que le llevaba el United y terminó gritando campeón de la Premier League tras larguísimos 44 años.
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Fue exactamente el 21 de marzo de este en el compromiso ante Chelsea cuando Tevez se volvió a poner la camiseta del City. En aquella oportunidad, entró con su equipo perdiendo y fue clave para dar vuelta el encuentro, que terminó 2 a 1 para los Ciudadanos, con una gran asistencia suya para el gol definitorio de Nasri.
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Antes de eso, Tevez había cumplido a la perfección el "plan" para volver a ganarse la confianza del DT. Primero le pidió perdón, luego entrenó duramente hasta llegar a jugar en la Reserva y allí se destacó con goles y grandes actuaciones para que finalmente se dé lo esperado: su regreso al primer equipo.
El 11 de abril de este año fue el encuentro en el que finalmente Mancini le devolvió ese esfuerzo ubicándolo de titular en el encuentro ante el West Bromwich, donde Carlitos se destacó y anotó además su primer gol en 2012. Todo iba viento en popa.
“Si sigue jugando, podrá mejorar su performance y eso será bueno para nosotros”, declaraba por aquel entonces Mancini, ilusionado con su rendimiento. Y vaya si siguió mejorando. Tanto que terminó siendo uno de los baluartes de un equipo que hoy es dueño de la ciudad y de toda Inglaterra.
Tal es la influencia de Tevez en los hinchas del City que primero transformó los aplausos y ovaciones en insultos (hasta quemaron varias camisetas con su nombre en la ciudad) y luego volvió a ganarse el amor de un pueblo que hoy lo vuelve a tener como héroe.
Así, con esfuerzo, amor propio, fútbol y goles, Carlos Tevez disfruta de un presente quizás impensado pero muy merecido. Premio al esfuerzo, que le dicen.
¡Salud, campeón!
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