El mal clima, el horario y el precio de las entradas fueron algunos de los atenuantes por los que el Monumental estuvo a medio llenar durante el comienzo del partido ante Chile. Por el contrario los visitantes coparon su sector y se hicieron sentir desde el comienzo opacando durante gran parte del partido a la hinchada local. En el final fue una fiesta para los que se acercaron al estadio.
Bombos, bengalas y cantos surgieron sin cesar desde el sector rojo durante toda la previa y la primera parte del partido, en lo que era una verdadera fiesta para los chilenos. Desde la hinchada argentina el primer canto que se hizo sentir fue el Ole Ole Ole Messi Messi cuando nombraron a la Pulga por los altoparlantes.
El Chi, chi, chi, le, le, le, ¡Viva Chile! retumbaba por todo el Monumental desde la Centenario Baja y la única respuesta que encontraba surgía tibiamente desde el sector que ocupo el grupo de Hinchadas Unidas Argentinas en la Centenario Alta que se limitaba a silbar cuando los chilenos cantaban.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Poco clima por tratarse de un partido oficial en el que Argentina presentaba a todas sus figuras, la euforia estaba solo del lado chileno. Todo cambió a medida que fueron transcurriendo los minutos de juego, el rápido gol de Hiugaín despertó a los hinchas argentinos que de a poco comenzaron a alentar al equipo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El gol de Messi terminó de encender a los argentinos, el equipo jugaba bien y los hinchas de a poco comenzaron a responder, primero fueron cantos de aliento a la Pulga para luego gozar con el toque de la Selección con el Ole que bajaba de todas las tribunas.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Ante la superioridad en el campo de juego los chilenos fueron apagandose hasta tener que soportar las cargadas de los argentinos cuando en el arranque del segundo tiempo pedían 1 minuto de silencio para Chile.
Con el 4 a 1 en el marcador todo fue fiesta en la tribuna, la gente coreó el nombre del Pipita y de Messi, las grandes figuras del partido, y terminaron gozando a los chilenos que sufrían en silencio la goleada.
En el final del partido, durante la salida de los hinchas visitantes hubo varios cruces en las puertas, y volaron varios proyectilesdesde ambos lados, aunque la policía intervino rápidamente y evito que se produjeran incidentes más graves.
A pesar de un tibio comienzo, el Monumental terminó siendo una fiesta, la Selección encontró su juego y los goles reflotaron el romance con la gente. Ese tan necesario para hacernos sentir más fuertes en casa.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario