Entre la locura y la euforia a las caras largas en El Chiringuito: las reacciones al agónico triunfo argentino
El popular programa de la televisión española vivió una noche de pura tensión tras el pase agónico de la Selección Argentina a cuartos de final.
Entre la locura y la euforia a las caras largas en El Chiringuito: las reacciones al agónico triunfo argentino
El agónico e infartante triunfo de la Selección Argentina ante Egipto no solo desató la locura en las calles de todo el país, sino que también trasladó su dramatismo a los principales sets de la televisión internacional, como fue el caso del clásico programa deportivo español El Chiringuito de Jugones.
Uno de los epicentros de la pasión y la polémica fue, como de costumbre, el plató del ciclo deportivo por excelencia de España, donde la transmisión especial del partido se vivió como una auténtica montaña rusa de emociones cruzadas.
Durante el minuto a minuto, la producción del programa siguió muy de cerca las reacciones en vivo de los dos máximos defensores del fútbol argentino en el staff: los ex futbolistas y panelistas Jorge D'Alessandro y el Lobo Carrasco.
Tanto en los goles como con el silbatazo final que decretó el pase definitivo de la Scaloneta a los cuartos de final, ambos explotaron en una euforia total, gritando, abrazándose y celebrando con desahogo un triunfo cinematográfico que por momentos pareció escaparse.
La contracara de El Chiringuito: el lamento de Edu Aguirre
Sin embargo, el show televisivo no habría estado completo sin la tradicional "grieta" futbolera que alimenta al programa conducido por Josep Pedrerol. A metros del festejo descontrolado de D'Alessandro y Carrasco, las cámaras enfocaron la otra cara de la moneda: un Edu Aguirre visiblemente golpeado y triste.
El periodista madrileño —reconocido mundialmente por su estrecho vínculo de amistad con Cristiano Ronaldo y por mantener una histórica postura crítica y "anti" hacia Lionel Messi y la Selección Argentina— no pudo disimular su frustración.
Mientras sus compañeros festejaban el milagro argentino, Aguirre permaneció en silencio, con el rostro serio y la mirada perdida, masticando la bronca de ver cómo el vigente campeón del mundo lograba resurgir de las cenizas para meterse nuevamente entre los ocho mejores del planeta.
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